Chile, que atraviesa el mejor momento de su historia tras haber obtenido en forma consecutiva las dos últimas Copa América (2015 y 2016), ambas con entrenadores argentinos -y ante nuestra Selección-, enfrenta a Alemania, actual campeón del mundo, que en esta ocasión apostó a jugadores jóvenes, en la final de la Copa Confederaciones que se desarrolla en Rusia.
“Siempre competimos al máximo nivel. Demostramos que podemos disputarle los partidos a cualquier rival. Ganar sería un broche de oro. Estamos con mucha ilusión”, se entusiasmó Pizzi. Otra definición por penales, la que le permitió superar a Portugal el miércoles pasado, dejó a Chile en las puertas de otro título, que, de conseguirlo, será el tercero internacional de su historia.
Con una ·Generación Dorada· integrada por futbolistas de calidad que brillan en clubes de Europa, como Gary Medel (Inter), Arturo Vidal (Bayern Munich) o Alexis Sánchez (Arsenal), logró sus mejores resultados merced a las actuaciones de otra gran figura, el arquero Claudio Bravo (Manchester City) y desea más gloria en el certamen que es la antesala del Mundial del año próximo, que organizarán los rusos, aunque la Roja aún no está clasificada.
Alemania, en tanto, no tiene a sus grandes figuras pero sí a la segunda línea en la que sobresalen el arquero Ter Stegen (Barcelona), Leon Goretzka (Schalke 04), Timo Werner (RasenBallsport Leipzig) o Julian Brandt (Bayern Leverkusen), quienes se lucieron en la goleada ante México (4-1) en semis y demostraron que también se trata de jugadores de primer nivel.
En Chile, la presencia argentina, además de Pizzi, la aportará el tucumano Pablo Hernández, surgido de Atlético, ex jugador de Argentinos y actual del Celta de Vigo.
Conformes y con los ojos en el dopaje
Rusia recibió buenas calificaciones ayer por la organización de la Copa Confederaciones, un torneo que sirve como ensayo para el Mundial 2018, aunque también encara nuevas interrogantes sobre problemas de dopaje.
El presidente de la entidad rectora del fútbol mundial, Gianni Infantino, quien dijo “todo salió a la perfección. Habíamos escuchado de violencia, de incidentes, sobre hooligans, sobre racismo. No hubo nada de eso”.
De todas formas, el dopaje volvió a aparecer como una espina para el deporte ruso. Durante el torneo, surgieron nuevos detalles sobre la pesquisa de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). FIFA está al tanto de 155 muestras posiblemente sospechosas de futbolistas en Rusia, que tienen que ser analizadas, dijo el investigador de la AMA, Richard McLaren.