Las autoridades de México buscan estar preparadas para que no haya una tercera fuga. Por eso, están entrenando perros para detectar el olor del "Chapo" y así evitar que escape de su celda.
Acompañados por un guía, los perros "huele-Chapo", como los denominaron, recorren a diario la prisión de máxima seguridad del Altiplano. Además, se han reforzado los pisos con mallas de acero para evitar que el recluso escape mediante un túnel.
También se ha dispuesto que Guzmán cambie de celda permanentemente. En sus primeras cinco noches en prisión, fue trasladado en siete ocasiones de manera aleatoria y puede permanecer en una allí horas o minutos, siempre bajo supervisión especial.
Cuando el "Chapo" se mueve de dentro de la prisión lo hace vigilado por guardias que portan cámaras de video en sus cascos, de modo que queden registrados todos los movimientos del narcotraficante.
Además, se multiplicaron por cuatro el numero de cámaras de seguridad. Todas poseen tecnología térmica y capacidad de detectar rutinas y emitir una alerta si se rompen.
Pero no solo Guzmán se encuentras ultra vigilado, sino que las personas que ingresan al penal son ahora revisadas con un escáner corporal, y se reparó el detector de movimientos terrestres.