Con medido optimismo, inician la cosecha de durazno de industria

Se espera recolectar unos 160 millones de kilos en esta temporada. Empresarios del sector prevén que entrará una cifra superior a la pronosticada para industrializar. Productores se quejan por la falta de precio.

Con la mirada puesta en las condiciones meteorológicas, y sin hablar todavía de precios, el sector del durazno de industria se aprestaba a iniciar la cosecha sobre fines de esta semana en el Este, probablemente a comienzos de la próxima en el Valle de Uco y el Sur de Mendoza.

Según estimaciones del sector industrial, desde fines de la semana pasada la mayoría de las fábricas estaban con las máquinas listas para empezar a trabajar. Raúl Giordano, presidente de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (Cafim), admitió que “los arranques cuestan un poco, porque son maquinarias que se usan una vez al año durante 40 días, y por eso los primeros días son de puesta a punto”.

Una cosecha normal
En cuanto al volumen que se espera disponer para esta temporada, el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) pronosticó alrededor de 160 millones de kilos. "Estamos en un año normal", indicó Giordano, aunque admitió que, dentro del mismo sector industrial, "hay quienes piensan que puede haber algo más".

Pero aseguró que “la estimación de la cosecha 2016 se acerca bastante más a la realidad, que el pronóstico de cosecha 2015”. Sobre este punto recordó que, el año pasado, “la cantidad de latas de duraznos efectivamente procesadas demostraron que los datos del pronóstico estaban entre 20% y 25% por debajo de lo que se industrializó, una diferencia que está fuera de lo que puede considerarse una variación normal en este tipo de mediciones”.

De todos modos advirtió que, “climáticamente, es un año que tendremos que ir viendo día a día, porque las tormentas siguen y van a seguir apareciendo”.

De hecho, desde que se tomaron los datos para el pronóstico del IDR, ya hubo algunos daños por granizo. En cuanto a la calidad de la producción, “lo que hemos visto tiene buen tamaño -dijo Giordano- hubo algunos días de mucho calor pero creemos que la maduración va a ser normal; no como el año pasado que maduró todo muy de golpe”.

Alberto Barro, productor, que tiene plantaciones de durazno para industria en Villa Seca, Tunuyán, coincide en que “el pronóstico de cosecha del IDR se acerca bastante a la realidad”.

El productor valletano, que preside la Federación del Plan Estratégico del Durazno de Industria (Fepedi), reconoció que el año productivo estuvo “un poco complicado sanitariamente por las lluvias que tuvimos en primavera, pero, aunque puede bajar un poco la calidad de algunos frutos, no es para preocuparse porque no va ser significativo”.

En cuanto al granizo, “todos los días o día por medio hay tormentas en alguna zona, pero los daños no han sido muy grandes”.

Para José Luis Viard, presidente de la Asociación de Productores de Duraznos, “este régimen de lluvias anormal seguramente afectará la calidad de la fruta, agravado por granizo en distintas zonas, generando de esta forma condiciones propicias para podredumbre. Esto seguramente incidirá en la calidad y cantidad de la cosecha tanto para mitades, como para pulpa”.

Problemas financieros
Según el presidente de la Cafim, "las fábricas están preparadas para iniciar la temporada, aunque siempre existe el problema financiero, y este año aún más, porque las tasas de interés vigentes en el mercado hacen que sea inviable tomar crédito, porque la tasa de retorno de la actividad no da para eso".

Raúl Giordano aclaró que “hay fábricas que no van a procesar todo lo que les permitiría su capacidad instalada y otras fábricas van a ir absorbiendo parte de esa producción por lo que creemos que no va a quedar fruta en las plantas”.

Para el industrial mendocino, la mayoría de los establecimientos que no tienen capital propio no van a poder financiarse, porque “sería ilógico pensar en una empresa agroindustrial que tome un crédito al 40% para una actividad que no da ese porcentaje de retorno, y que tampoco tiene la posibilidad de aumentar mucho el precio de venta de sus productos”.

Giordano advertía, hace más de una semana, que “para el durazno de industria ya no se va a poder armar un fideicomiso”.

De hecho, Alfredo Aciar, subsecretario de Agricultura y Ganadería de la provincia, confirmó que “dada la situación financiera por la que atraviesa la Provincia, que es de público conocimiento, no vamos armar este año un fideicomiso. No obstante, ya nos hemos reunido con algunas cámaras para analizar cómo se está desarrollando la situación”.

Las perspectivas comerciales
El productor Alberto Barro considera que "es un año bastante bueno, tanto para los industriales como para los productores, en lo productivo y en lo comercial, sobre todo en lo comercial, por la liberación del dólar, lo que permite trabajar con un precio muy estable y esto nos conviene a todos porque beneficia las exportaciones".

Giordano, en tanto, admitió que “la industria prácticamente ha quedado sin stock”, pero apuntó que, en el mercado interno, las grandes cadenas de comercialización tienen stock para, al menos, los dos primeros meses de este año, mientras que las posibilidades de exportar tienen condicionantes.

Por un lado, aunque reconoció que “tenemos expectativas de una mejora en cuanto a la posición del país”, advirtió que “es muy pronto para poder mensurarla y, además, tenemos que reconquistar mercados que hemos perdido, porque en los últimos años se ha exportado muy poco, prácticamente nada”.

El presidente de la entidad que nuclea a los industriales cree, sí, que “los países más cercanos son los que podría llegar a abordarse inicialmente, en especial por una cuestión de flete”. Por otra parte. Remarcó que “los precios internacionales han bajado, y como han seguido aumentando los costos de los insumos para producir, la mejora que podría haber aportado la devaluación del peso argentino ha quedado diluida; por eso la ecuación todavía no cierra”.

No se habla de precio
Desde la FEM, esta semana Alberto Carletti advirtió que se necesitaba un valor base y determinar la forma de pago.

Recalcó que con las nuevas variables macroeconómicas es posible tener un precio base de U$S 0,31 ($ 4) para el kilo de durazno. 
Alberto Barro, también teme que los productores queden fuera de la diferencia (vía mejora cambiaria) que eventualmente puedan hacer los industriales-exportadores si se abren los negocios con el exterior.

“Los productores queremos arrancar con precio base, pero los industriales no aceptan”, se lamentó. Recordó que la primera temporada después de la devaluación que siguió a la crisis de 2001, al productor tampoco le llegó el beneficio de la mejora cambiaria, y teme que esta vez ocurra lo mismo.

“Lo que pedimos como productores -aclaró Barro- es que se pague el mismo precio que en Chile, donde se paga U$S 0,32 el kilo del durazno que va a la lata y U$S 0,27 por el que va a molienda, más o menos $ 4,20 o $ 4,30 el kilo”.

Para Viard, sobre el inicio de la cosecha no hay ninguna referencia del valor de la fruta, ni de su forma de pago. “Es de esperar en este nuevo escenario económico una mejora del precio”, sentenció.

Faltan inversiones
Por otra parte, y sobre las posibilidades de recuperar rápidamente algunos mercados externos, el productor Alberto Barro se lamentó porque "el problema es que la industria no ha estado innovando, y hace como 15 ó 20 años que hace las mismas latas, en capacidad y en la forma de abrirlas".

Reflexionó que “si la industria hubiera cambiado como hemos tenido que cambiar los productores, tendría más facilidades para exportar, porque al mundo ya no le gusta tanto la lata de 800 gramos, quiere latas más chicas, de 400 o 350 gramos, y que tengan un sistema de apertura más fácil, con una arandela que permita tirar y abrirla con la mano, como ocurre con otros productos”.

Atribuyó la falta de inversiones en nuevos envases a la caída de exportaciones por el atraso cambiario y la concentración de las ventas en el mercado interno, donde la gente no pide esos sistemas. Reconoció que esa tecnología no se puede incorporar de un momento para otro, pero confió en que eso no será un impedimento para reactivar al menos parcialmente las ventas al exterior, favorecidos por la devaluación.

“Si en vez de destinar el 80 ó el 90% de la producción al mercado interno, se bajara al 60%, y el 40% sacarlo afuera, aunque sea con esos sistemas viejos, se podría reactivar el negocio”, señaló Barros.

El nuevo escenario económico

Raúl Giordano aseguró que en la Cafim ven “positivo” el escenario de  negocios, “porque se han tomado medidas que hemos pregonado durante mucho tiempo, fundamentalmente porque tenemos un valor de cambio de la divisa más cercano a la realidad, se han eliminado las retenciones”.

Para Giordano “quedan por corregir algunas cosas, como el costo de los fletes y de impuestos de puerto y demás, pero por lo menos estamos en un punto de inflexión en políticas que durante los últimos 12 años eran intocables”.

Ahora "hay una política exportadora que nos da la posibilidad de insertarnos nuevamente en los mercados que hemos perdido" se esperanzó el dirigente, y recordó que "en su momento (2002/2003) llegamos a exportar entre un 25% y un 30%" de la producción de duraznos enlatados. 
Para el industrial, "estamos en buen camino, pero hay que seguir ajustado cosas, como el costo de los insumos internos, la mano de obra ha aumentado mucho ".

Cree que “a partir de la segunda mitad de este año, vamos a tener por lo menos reglas claras para prever convenios tanto de compra como de venta con cierta antelación”. De modo que “estamos expectantes, y con ganas de volver a los valores normales de producción y de exportación”.

Sin financiamiento por preventas

La posibilidad de la industria de financiarse a través de algún adelanto de transacciones comerciales no fue viable este año. 
Por un lado, en el mercado interno, "los supermercados no han querido cerrar ningún tipo de negocio anticipado", indicó el industrial Raúl Giordano.
"No están ávidos, porque tienen stock, estimamos que les alcanzó para pasar las Fiestas y para los dos primeros meses del año. De manera que van a querer comprar para adelante, pero no están apurados".
Por otra parte, explicó que  "los acuerdos con el exterior se hacen antes de la cosecha, previendo un valor, pero este año no pudimos hacerlo, porque no sabíamos cuál iba a ser la política cambiaria del Gobierno, si iba a devaluar en forma abrupta o gradual".
 Por eso, "no se podía hacer algún negocio antes de iniciar la cosecha, con cartas de crédito y poder financiarnos con tasas de dólares un poco más manejables".
Confió en que "este tipo de situaciones se vaya arreglando a medida que se mueva la fruta y vayan produciendo las fábricas". 
El mayor desembolso que debe afrontar la industria, previo a la cosecha, viene por el lado de los envases. 
"Tengamos en cuenta que hasta mediados de diciembre, el precio de la hojalata vacía tenía un valor en dólares, y unos días después bajó en dólares, pero en pesos es igual o un poco mayor", apuntó el presidente de la Cafim. 
"Eso tiene que reacomodarse, pero no es fácil lograr resultados ni respuestas de los proveedores en estos momentos".

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