Comunidad judía: un libro para recordar sus orígenes en Mendoza
Los escritos de Itzjak Spivacoff fueron traducidos del hebreo de la Haskalá. Es un referente de la colectividad en la provincia y su legado pudo ser puesto en valor recién 48 años después de su muerte.
Comunidad judía: un libro para recordar sus orígenes en Mendoza
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Itzjak Spivacoff fue uno de los tantos judíos que escapó de Odessa (Ucrania, por entonces perteneciente a la Rusia de los zares) luego de la Revolución Bolchevique que tuvo lugar en 1917, y que trajo consigo una intensa y cruel persecución. Esta huida obligada lo trajo a Argentina y, previo desembarco en Buenos Aires, finalmente llegó a Mendoza en 1923, suelo en el que vivió hasta el último día de su vida, en 1968. Lo llamativo es que recién hace poco más de 5 años, ya en pleno siglo XXI y cuando Spivacoff llevaba casi medio siglo muerto, la sociedad supo que
Itzjak (se pronuncia Isaac) no era simplemente un comerciante más -en Godoy Cruz abrió la tradicional papelería Colegio 43 y se convirtió en un vecino célebre-, sino que fue y es parte fundamental de la cultura y la historia de la comunidad judía en Mendoza, y uno de los referentes de la generación dorada del hebraísmo desarrollado por los maskilim (nombre dado a los integrantes de la Haskalá, variante judía del iluminismo y la ilustración).
En este (re)descubrimiento tuvo mucho que ver Ari Bursztein, quien llegó a Mendoza como rabino designado por la Sociedad Israelita de Beneficencia, y quien -a pedido de la nieta de Itzjak, Reina Yagupsky Spivacoff de Kotlik- se abocó a traducir todos los cuadernos manuscritos que había dejado el comerciante, y que contenían joyas documentales de los primeros judíos que llegaron a Mendoza. Sucede que todos sus textos estaban escritos en una forma muy particular del hebreo, propia de las indagaciones intelectuales de la Haskalá.
“Spivacoff murió deprimido, con hipoacusia y pensando que su vida había sido un fracaso. Él llegó a Argentina en 1923, y le recomendaron venir a Mendoza porque acá necesitaban un maestro de hebreo. Pero él se encontró con que acá los judíos hablaban el idish, tradicional dialecto de la judería de Europa oriental, de raíces eslavas y germánicas. Todos sus textos estaban escritos en una forma muy particular del hebreo, propia de las indagaciones intelectuales de la Haskalá y que es distinto al bíblico y al moderno. Mientras estuvo vivo, tuvo serias dificultades para publicar, porque nunca logró congeniar con los editores de Buenos Aires -donde se generaban las principales publicaciones judaicas- debido a su rigurosidad”, destacó el periodista Manuel Giménez quien, junto con Reina Yagupsky, contribuyó con el rabino Bursztein a la hora de dar forma gramatical a las traducciones que hizo.
“Para la sociedad, él vivió y murió en Mendoza siendo simplemente un comerciante”, indicó Giménez con ironía.
El legado "De la Odessa hebrea al refugio mendocino" es el nombre del libro en el que Bursztein traduce al español parte del legado de Spivacoff, que fue editado en Buenos Aires por la editorial Milá (de la Amia) el año pasado, y que será presentado en Mendoza el 14 de abril.
“Él escribía todo en sus cuadernos, y allí dejó sus memorias y algunos ensayos en los que incluía historias con algunos de sus amigos, como Shaul Tchernijovsky -luego, el creador de la biblioteca de la Universidad Hebrea de Jerusalén- o Joseph Klausner, quien llegó a ser candidato a la primera presidencia del flamante Estado de Israel. También algunos ensayos breves sobre Teodoro Herzl -fundador del sionismo- y el novelista ruso León Tolstoi. Hasta tradujo un diccionario de la Real Academia al hebreo”, continuó Giménez, y destacó en todo momento la invaluable decisión de Bursztein de traducir los textos al español, y de la nieta del referente al decidir compartir tamaño tesoro cultural y literario.
Formado en una escuela rabínica y con una amplia actividad política cultural, luego de la Revolución Bolchevique, Spivacoff debió abandonar su Odessa natal y recaló en Argentina, aprovechando su costado comercial. Mientras trabajaba en la papelería, además de completar los cuadernos con sus obras y memorias, Itzjak también se dedicó a enseñar hebreo en la comunidad judía de Mendoza. No obstante, sus enseñanzas no prosperaron tanto como él esperaba en la comunidad, y ésa fue una frustración que nunca pudo superar el intelectual.
“De sus escritos se desprenden datos más que interesantes, como que Itzjak fue compañero del primer candidato a primer ministro del Estado de Israel y también del fundador de la Primera Biblioteca Judía -algo que fue previo a la creación del Estado de Israel-. Es el primer testimonio de los orígenes de la sociedad judía en Mendoza y, entre tantas cosas, detalla que el primer rabino en Mendoza -aunque nunca fue designado oficialmente como tal- era simpatizante de la Revolución Bolchevique, aunque había sido expulsado por la Purga Stalinista. Él llegó a Mendoza y Spivacoff le recomendó que no se quedara, estaba un poco decepcionado con la comunidad en Mendoza”, continuó Giménez, quien resaltó que parte de la correspondencia de Spivacoff también integra la publicación.
El nexo entre la provincia e Israel
El rabino doctor Ari Bursztein es el autor del libro y responsable de que los mendocinos sepamos quién fue Itzjak Spivacoff. “Su obra es muy importante, ya que Spivacoff se instala en Mendoza en la década del ‘20 y desde acá tiene contacto con las personalidades más importantes del judaísmo de esa época, muchos de ellos amigos de su infancia. Todo ello queda registrado en sus escritos”, indicó Bursztein.
La correspondencia que intercambiaba con muchas de estas personalidades es parte de “De la Odessa hebrea al refugio mendocino” y es la que se tradujo del hebreo de la Haskalá.
“A través de estas cartas, él describe la situación política y social de Mendoza y de la comunidad judía. (Su nieta) Reina tenía varias valijas con material y es en él donde comienzo a trabajar en 2010. Es un hebreo de fines del siglo XIX y principios del XX, cuando aún no existía el hebreo tradicional”, sintetizó el rabino.