El Partido Comunista Chino finalmente eligió al sucesor de Hu Jintao. El dirigente que tomará las riendas es el vicepresidente, Xi Jinping. Entre los objetivos que tendrá Xi Jinping será el de frenar la creciente corrupción y continuar fortaleciendo su demanda doméstica como viene sucediendo en los últimos año. Xi Jinping representa la quinta generación y los analistas esperan que busque reducir las desigualdades sociales que se han zanjado en estos últimos años.
La economía china mostró un crecimiento de +7,4% anual durante 2012, con signos de reactivación en la producción industrial, las ventas minoristas y la inversión fija, y una caída de la inflación a mínimos de 33 meses (1,7% anual) en octubre.
Esto, junto a una menor incertidumbre política luego del traspaso de poder del presidente Hu Jintao a Xi Jinping (quien asumirá el poder en marzo 2013), incrementaría las inversiones extranjeras y daría lugar a nuevas medidas económicas. Sin embargo, su balanza comercial continúa afectada por la baja en el crecimiento de la Eurozona, donde China destina alrededor del 22% de sus exportaciones.
El principal problema que tenía China, la inflación, se disipó debido a la profundización de la crisis económica a nivel mundial, por lo cual comenzaron a bajar sus tasas de interés, con el objetivo de impulsar sus mercados internos.
El 5 de julio, el Banco Popular de China bajó la tasa de préstamos y depósitos a 6% y 3% respectivamente como parte de una política de estímulos monetarios.
Será importante para la economía China ver cómo evoluciona la crisis en la Eurozona pero también cómo se termina de definir la situación del “techo de deuda” en Estados Unidos, ambos representan factores importantes para el futuro de su economía.