Por dominio de pelota y acumulación de situaciones, los méritos le correspondían a Colón, cuanto menos para lograr la supervivencia hasta la definición por tiros desde el punto penal.
Por dominio de pelota y acumulación de situaciones, los méritos le correspondían a Colón, cuanto menos para lograr la supervivencia hasta la definición por tiros desde el punto penal.
Pero entre lo que no pudo convertir, lo que tapó Viera y el despropósito en la maniobra que provocó el 1-1, los santafesinos se quedaron sin el acceso a los cuartos de la Sudamericana.
Junior sacó renta, estilo tasa de interés para secar de pesos la plaza, con su primer avance a fondo. Hubo un partícipe necesario porque Gustavo Toledo trastabilló con la pelota y casi todos sus compañeros en zona de ataque, en procura del 2-0 que diera el pase a cuartos.
El desenlace se adivinó enseguida con el pelotazo a Teo Gutiérrez -recién ingresado- y una asistencia con toda la calidad que se le reconoce luego de haber aguantado una doble marca.
La idea de Eduardo Domínguez no estuvo equivocada, porque los cuatro volantes que imaginó delante de Fritzler le dieron la chance a Colón y supieron romper la contención de los colombianos con carreras al vacío, en especial de Chancalay y Heredia.
También acertó el DT con el refresco de Bernardi y Bueno, veloces para romper a fondo.
Colón sumó con el remate de Correa, el cabezazo de Friztler, el zurdazo de Escobar y con la que, por fin, consiguió mandar a la red con el coraje de Friztler, dañado en su frente con un corte pero no en su espíritu para dar pelea siempre.
Colón se llevó menos de lo que generó por defectos propios en la definición y las virtudes del uruguayo Viera para ponerle manos y cuerpos a un par de ataques profundos.
El desempeño de Colón no merece el análisis con el diario del viernes porque el resultado no lo condena. El fútbol suele deparar episodios de este tipo.