Desde 2001 la empresa Grupo Agroindustrial Andreani tiene inversiones en Mendoza. Llegaron a la provincia de la mano de Enzo Bianchi (Bodega Bianchi) e invirtieron en el negocio del turismo, comprando parte del Tower Inn & Suites San Rafael. Luego se asociaron a los Zingaretti en la aceitera Yancanello y, más tarde, desembarcaron en Maipú en la conservera Meridiano, que produce más de 100 productos.
Claudio Andreani, miembro del grupo, asegura que el negocio agroindustrial en la provincia está atravesando un momento muy difícil. Afirma que los costos en alza han recortado la rentabilidad de la industria y ya casi no es posible exportar, aun con un escenario internacional positivo.
-La cosecha de aceituna en España ha sido menor a lo esperado y hay perspectivas de que esto pueda mejorar los precios internacionales. Con este escenario, ¿Argentina puede competir en el exterior?
-El problema de competitividad de Argentina no es ajeno a las economías regionales y así cualquier escenario optimista que se pueda presentar en el exterior no puede ser aprovechado. Los costos internos son altos, por lo que a cualquier movimiento de precios que esté sucediendo en Europa hay que restarle los costos de exportación y logística. Por lo tanto, si bien puede haber un precio mejor en el exterior, tanto el tipo de cambio como los costos de logística y la falta de volúmenes importantes hacen que no lo podamos aprovechar.
-¿Qué análisis hace del sector olivícola?
-Hay estadísticas que dicen que hay un repunte este año, pero sinceramente no es lo que estamos experimentando, al menos en Mendoza. No tenemos muchas expectativas con lo que pueda suceder en el exterior, quizás podamos colocar algún excedente pero no es significativo para la industria. Además de los costos de logística tenemos que tener en cuenta los aumentos de los insumos y valor del dólar.
-¿Qué estrategias utilizan para sortear la crisis?
-Tenemos una marca que lleva años en el mercado, lo que nos ayuda a sostenernos económica y financieramente. Esta es una de las pocas empresas familiares que queda. Nos hemos basado no sólo en el desarrollo de nuestra marca y nuestros productos sino que también hemos hecho un trabajo muy importante con el turismo que llega a San Rafael.
-¿El turismo es una unidad de negocios dentro de la empresa?
-Sí. Originalmente era solo un método para hacer conocer el producto, pero con el tiempo se fue transformando en un segmento, en un negocio interesante. De hecho, el 15% de nuestras ventas se producen en el mismo establecimiento por medio del turismo. Podemos decir que es una unidad de negocios en sí misma, con costos de logística cero. A lo cual hay que sumarle el efecto multiplicador que produce que el turista conozca la marca y el proceso de elaboración. Con lo cual llega a su lugar de origen y sigue siendo un embajador de la marca al darla a conocer a sus allegados. Es la publicidad más efectiva que conocemos.
-¿Cuántas personas visitan el establecimiento?
- Somos la aceitera de oliva más visitada del país. Nosotros tenemos el primer museo del olivo fuera de la cuenca del Mediterráneo y buscamos fortalecer mucho ese aspecto. Ampliar este sector por donde pasan entre 4 y 8 mil turistas, dependiendo del mes y de la temporada.
-Además están trabajando en el negocio del aceto.
-Estamos haciendo aceto balsámico, que es un producto nuevo que incorporamos hace unos 10 años y la verdad es que en este caso no sólo hacemos una marca propia, sino que además elaboramos a terceros. Es increíble cómo ha cambiado el negocio: cuando recién empezamos, el consumidor pensaba que este producto era un vinagre coloreado y endulzado. Hoy la visión ha cambiado mucho. También en nuestro proceso de trabajo seleccionamos los mostos con los que se va realizar el producto y podemos decir que tenemos el primer “acetificio” fuera de la cuenca del Mediterráneo y que se encuentra en Mendoza.
-Con el aceto, ¿se logra encontrar un nicho de mercado para el producto?
-Sí. Cuando introdujimos el producto, por el momento en que estábamos, podemos decir que tuvimos suerte. Nos comparamos con los productos que estaban en ese momento, encontramos un nicho de mercado en donde se aprecia la diferencia. Estamos haciendo un producto de excelencia.
-En Maipú tienen una conservera que abastece a una gran cadena de comidas rápidas, ¿cómo trabajan ese segmento?
-Meridiano está ubicada en Fray Luis Beltrán y trabajamos con encurtidos. Tenemos una gama de casi 100 productos mendocinos envasados, como pepinitos en rodajas, morrones, hojas de parra, espárragos. También tenemos un confitador para hacer cerezas al marrasquino. Es una empresa que se complementa con Yancanello. Con esta firma somos proveedores de una casa de comidas rápidas internacional, para eso tenés que tener no sólo volumen sino que hay que cumplir las exigencias de tamaño, calidad y tiempos de entrega.
-¿Cuánto influye el aumento de costos en Meridiano?
-Los insumos han aumentado mucho más que el producto, en muchos casos. Esta es una industria que necesita de mucho capital financiero en un solo momento del año por lo que este tipo de aumentos nos complica.
-Este ha sido un año malo en general para el productor primario, ¿cree que la situación de precios se podrá revertir?
-La crisis se traslada a toda la cadena, no está en un solo sector o en el eslabón más débil de la cadena. Creo que tiene que existir una mejora para la próxima temporada; no es una cuestión de expectativas, sin producción no hay economía que funcione. El gran tema es el deterioro en el sector productivo de todo el país. Es una cuestión que en Argentina le afecta a un conjunto de productos que hacen un gran esfuerzo para sobrevivir. El margen cada vez es menor. Igualmente, soy optimista y creo que la situación puede mejorar.
-¿Prevé cambios para los próximos tres meses?
-Lamentablemente, veo una política sin cambios.