26 de julio de 2018 - 00:00

Clásico Patrón: Independiente Rivadavia le ganó por penales a Gimnasia

En la primera semifinal del Vendimia, la Lepra volvió a sacar pecho en el derby ante el Lobo y venció por 4 a 3 desde los 12 pasos.

La historia contará que fue un clásico de emociones varias; con polémicas, roces y goles. Que ninguno de los dos regaló nada y que en el balance general, los dos, sin desplegar un fútbol vistoso, hicieron mucho por el espectáculo. Cada uno, con su historia a cuestas, decidió jugar una nueva edición del clásico más genuino de Mendoza como si fuera una final del mundo. Desde el minuto inicial hubo pierna fuerte y dientes apretados a la hora de luchar por la posesión. El Lobo metió el primer zarpazo pero luego se quedó sin argumentos ante la presión insistente de la Lepra.

El 3-4-1-2 con que Gabriel Gómez salió a jugar este partido le dio réditos en el capítulo inicial, aunque no tuvo la profundidad esperada. Del otro lado esperaba un 4-4-2 armado por el "Chaucha" Bianco, con la intención de imponer velocidad por las bandas.

El duelo táctico y estratégico no tuvo vencedores ni vencidos. Independiente Rivadavia hizo valer ese hombre de más en la zona media para trasladar con más criterio la redonda, aunque en los metros finales no encontró desequilibrio. En la única acción donde Negri impuso su velocidad por afuera, el balón terminó dentro del arco de Marchiori.

Gimnasia sufrió esa falta de rodaje futbolístico que había anunciado el DT en la semana (apenas un amistoso jugó el Lobo antes de este duelo). Lo mejor llegó con el vértigo que le imprimió el "Pato" Cucchi a cada ataque, aunque no encontró socios para escalar posiciones con claridad. El duelo dejó expuesto un temor que los hinchas pretendían esconder: será muy difícil reemplazar a Pablo Palacios Alvarenga. Acosta mostró algunos buenos movimientos y se mostró en todo momento, pero casi no piso el área y apenas tuvo una sola chance (cabeceó por arriba del travesaño).

“Vamos a evaluar y veremos si podemos cerrar algunos nombres que hay dando vueltas”, deslizó Bianco sobre la posibilidad de nuevas incorporaciones.

Del otro lado, y aunque preocupaba la lesión de Asenjo (finalmente se confirmó un esguince de grado 3), el buen rendimiento de Castro sacó algunas sonrisas. Además, la calidad de Imperiale en la zona media, sumada al gran trabajo de Úbeda en el corte y la distribución dejaron satisfacción en el cuerpo técnico “azul”.

En el debe “leproso” quedará el segundo tiempo. Gimnasia se hizo del balón, se alejó de Marchiori y se acercó demasiado a la valla de Aracena. Si no consiguió desequilibrar fue por imprecisiones en los metros finales. Cucchi encontró espacios a espaldas de los volantes para generar riesgo, aunque siguió sin encontrar un socio para dar continuidad a las acciones.

Independiente Rivadavia, con algunos chispazos de Castro, llegó peligro y casi lo gana con un remate de Imperiale que dio en el travesaño. Sin embargo, la historia ya no se iba a modificar hasta los penales, donde Aracena se vistió de héroe para detener los remates de Bauza y Oga y, tras el remate del "Torito" Lucero, desatar una euforia que ocupó todo el sector Sur del Malvinas Argentinas.

El árbitro, bajo la lupa

La tarea del juez Gabriel Araujo dejó fallos polémicos. Iban apenas 3' de partido y Castro llegó a destiempo ante Marchiori, golpeándolo bruscamente. El juez amonestó y retrocedió la jugada (un acierto), marcando falta en favor de la Lepra (Márquez venía tomando al delantero) aunque sin amarilla para el defensor.

Un rato después, Zules Caicedo (tenía amarilla) le pegó un planchazo a Espinosa; era amonestación y roja. Araujo sólo cobró la falta.

Finalmente, en el complemento, Cucchi se iba de cara a  Aracena, Rébola lo bajó desde atrás y el juez solo amonestó.

Dudas y errores marcaron la tarde del colegiado.

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