8 de noviembre de 2016 - 00:00

Ciro Martínez: “Nunca fui partidario de opinar de todo”

El ex Piojos salió por varias capitales del país a presentar el tercer álbum de Ciro y Los Persas, “Naranja Persa”. Aquí habla sobre el repertorio que le interesa por estos tiempos, su actual Disco de Oro y sus últimos tránsitos.

Un mediodía de octubre Ciro y Los Persas sacudió a los porteños con un show sorpresa en la vía pública, montado en pleno ajetreo de Capital Federal: Diagonal Norte y Florida. Más de un peatón apurado fue asaltado de improviso al escuchar canciones como "Mírenla", "Similar" y "Tan solo".

Fue el disparador de la gira del lanzamiento de "Naranja Persa", tercer álbum liderado por el ex Piojos Ciro Martínez; que salió a la venta el 27 de setiembre y, a esa altura, ya había alcanzado la categoría Disco de Oro con más de 30 mil placas vendidas; mientras se posicionaba en el primer lugar de ventas en iTunes Argentina con un millón de reproducciones digitales.

A partir de esa momento, la banda confirmó un puñado de recitales por las provincias  que los ha llevado por Tandil, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Neuquén, Bahía Blanca, Córdoba y finalizará con un megashow en el Estadio Vélez el sábado 19 de noviembre.

“Naranja Persa”, es el primer volumen de un cd doble que se completará en 2017 con una segunda entrega. Más allá del ya conocido primer corte difusión "Similar", está integrado por nueve canciones, algunas con atmósferas nostágicas al estilo tanguero y otras rítmicas y contagiosas con acento funk atrevido y temas como las de una hija abandonando la casa paterna, cuentos de amores prohibidos y reflexiones sobre el existencialismo contemporáneo.

En esta nota Ciro desmenuza la lista de canciones de “Naranja Persa” y se mete a pensar qué significa ser Disco de Oro.

- Vayamos al repertorio: "Juira!" es un funky de ruptura de relación. ¿Viene de alguna historia personal en particular?

- Pasé cosas así, por supuesto, pero cuando la escribí se dio que varios amigos estaban en esa. Lamentablemente, en situaciones así cuesta reconocer a la otra persona, que llega con ciertos planteos con abogados de por medio. Se genera un estado de tensión que hace pensar que esas dos personas nunca convivieron. Habla un poco de todo eso la canción.

- El verso "Seré tu muñeco inflable...", ¿puede funcionar como el reverso de la cosificación machista?... Más allá de que el rock es una cultura elástica y maleable, en la que puede entrar cualquier cosa, ¿reconocés que ahora hay temas sensibles a cuidar a partir de la lucha del colectivo #NiUnaMenos?

- Justamente, en el disco hay un reconocimiento del conflicto, del desentendimiento. Y está planteado en contra de cualquier tipo de violencia y sometimiento. Tengo dos hijas, madre y hermanas.

En "Atún", por ejemplo, canto sobre la inteligencia superior de la mujer en varios sentidos. O en el sentido más profundo de la vida: "Me manda desde aquel primer romance/ me manda desde que yo era un chimpancé".

La mujer domina al hombre y le dice hasta dónde ir. El tema refiere a la situación de un tipo independiente que, al enamorarse, queda a merced de la mujer. Es una especie del tango "Malevaje", pero en tiempos de Tinder.

- ¿Cómo sería eso puntualmente?

- Es que en "Atún" el tipo se redime al decir "los que me critican se la pasan hablando de mujeres cuando se reúnen y yo estoy con la que quiero". Después, en "Juira!" está el divorcio, cómo se dan vuelta los discursos.

Y "Amor prohibido", el tema de la letra que apuntaste, refiere a la situación del poder de decisión de la mujer y a la del hombre en el rol de satisfacedor (sic) de los deseos ajenos. O la exigencia de ser el que tiene que avanzar, accionar. Pero es la mujer la que decide. "Amor prohibido" es una relación secreta... Y en esa relación, plantea una historia donde es ella la que tiene el sartén por el mango.

El sonido de "Juira!" es el más orquestal del álbum, empujada por los vientos invitados y el groove de una banda consolidada e integrada por Juan Manuel Gigena Ábalos y Rodrigo Pérez en guitarras, la base de Broder y Lulo Isod y los teclados de Nicolás Raffetta.

- En febrero pasaste de tocar en Cosquín Rock a telonear a los Stones en el mismo día. ¿Cómo quedaste después del trajín de este año? ¿Te da el físico para eso?

- No me puedo acordar bien, pero la movida se había iniciado dos días antes del festival. Tocamos en Cosquín Rock a la madrugada y al avión lo tomamos a las ocho de la mañana. Además, al ser en La Plata, el embole era que no podíamos hacer base en Capital. Entonces, Pocho (su mánager) alquiló una casa de gente amiga en La Plata para ir a dormir un rato la siesta.

- Una vez, Vicentico dijo que a los Grammy que había ganado con Los Cadillacs los tenía por ahí, encajonados o arriba de la heladera. Que se desentendía de la resonancia simbólica del premio. ¿Qué hiciste vos con la armónica que te firmó Mick Jagger?

- Tengo uno de estos muebles…   ¿Cómo se llama? Una vitrina. Debería ponerla ahí, pero la verdad es que la tengo en el cajón de la mesa de luz. Fue fuerte... Más que la armónica, valoro que me haya agradecido en pleno show. Son cosas alucinantes pero sobre las que no tiene mucho sentido detenerse. Es algo más, otro gusto que te da la vida. Merecida o no, es otra cuestión que reconoce lo que hiciste. Es un buen corolario. Otros pueden merecerlo más... Me tocó a mí.

- Maradona acaba de cumplir años y la canción que le compusiste en los '90 es muy categórica. ¿Sos Salieri de alguna otra de la música popular que él haya inspirado?

- Quizás, la más interesante que escuché es la de Rodrigo, que no la hizo él sino un músico suyo, creo. Plantea el origen, sus ambiciones, su lucha contra los vicios. Es la más completa, y la música está buena.

- Esta nueva era nos ha llamado a tomar posición, ya sea por el imperativo narcisista de las redes sociales o por las circunstancias socio-históricas. Y eso, claro, afectó a la clase artística. Pero vos has sido prudente en ese aspecto. ¿Cómo explicarías tu actitud?

- No tengo nada en qué jugármela. No me estoy guardando ni nada. Sencillamente, nunca fui muy partidario de estar opinando de todo. No quiero caer en el "Hablemos sin saber", ¿viste? Las coyunturas políticas que se dan en tiempo presente, tienen una cocina que se descubre tiempo después. Mucho de lo que ocurre es apenas la punta del iceberg. En fin, prefiero llegar a la gente con la música. La otra opción es meterte en un espiral de opinión sin sentido.

Las redes podrían ser un lugar de diálogo o discusión, pero terminan convirtiéndose en un espacio de agresión permanente donde nadie termina de leer lo que decís, ni razona ni profundiza. El otro está esperando algo donde mínimamente no coincide para insultarte, agredirte.

Es bastante estéril todo. El que piensa como vos, seguirá en esa y el que no, no da lugar a una discusión. No me resulta interesante entrar en ese juego. No es una cuestión de especulación, no le encuentro sentido. A la vez, no soy un fanático de ninguna postura ni tendencia.

Después del emotivo tema sobre el nido vacío, "Hoy te vas", con un estribillo que expresa la frase: "Hoy queda una vida entera, en el pasado, detrás", el álbum se despide con altos decibeles rockeros con el cover "Little Red Rooster" de Willie Dixon popularizado por Los Rolling Stones.

Luego de la ruptura con Los Piojos, Ciro Martínez junto con el guitarrista Juan Manuel Gigena Ábalos conformó "Los Persas" en el año 2009, la banda que lo acompaña en su nuevo proyecto musical.

Pasó por varias formaciones. El primer disco "Espejos" se editó en 2012, dos años más tarde publicaron su segundo material "27", y en 2015 lanzaron el exitoso vivo titulado "Qué placer verte otra vez".

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