8 de noviembre de 2012 - 00:17

China elige a sus líderes para los próximos 10 años

Hoy, en medio de extremas medidas de seguridad, se iniciará el XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCC), una cita histórica para el gigante asiático, de cuyas deliberaciones saldrá la “quinta generación de líderes” que regirá los destinos del país los próximos 10 años.

Los herederos de Mao Zedong designarán al hombre que dirigirá hasta 2017, y sin duda hasta 2022, los destinos de China, un país convertido en una formidable potencia económica y controlado con mano de hierro por el Partido Comunista, poco dispuesto a ceder poderes a una sociedad ávida de cambios en la era de internet.

Xi Jinping, de 59 años, un hombre del aparato del partido, desconocido por el gran público, tomará el relevo de Hu Jintao, diez años mayor que él, al frente de un partido único de 82 millones de miembros, que se reunirá desde hoy y hasta el 14 de noviembre en su 18º congreso en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, junto a la plaza Tiananmen.

Xi, designado como sucesor, es vicepresidente del Estado chino desde 2008. Su esperado nombramiento como secretario general del Partido Comunista Chino le convierte ipso facto en el próximo presidente de la República Popular, una formalidad prevista para marzo de 2013, en la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Parlamento).

Xi hereda una China en pleno cambio, que pretende mantener su rango de segunda economía mundial, detrás de Estados Unidos, y que forma parte de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, insoslayable en la búsqueda de acuerdos en expedientes como los de Siria, Irán o Corea del Norte. Se espera que esta decimooctava edición marque la retirada del Comité Permanente, por edad, de al menos siete de los nueve actuales miembros, próximos a cumplir los 70 años, entre ellos el actual presidente y secretario general del PCCh, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao.

La mayoría de las reuniones en el Congreso serán a puerta cerrada, y en ellas se vivirá un debate entre las diversas facciones para escalar puestos en las distintas jerarquías, si bien muchas decisiones ya se tomaron de antemano.

El cónclave se produce en medio de un gran escándalo político tras la expulsión del partido de Bo Xilai, ex-secretario del PCC en la municipalidad de Chongqing y estrella ascendente de la política china, juzgado por corrupción, abuso de poder, recibir sobornos e intentar ocultar un asesinato.

En el Congreso se debatirá seguramente el futuro del dirigente caído en desgracia. Asimismo, se espera que se debatan cambios ideológicos del partido, como la composición de su Constitución, creada en 1982 y que suele enmendarse para incluir las teorías de algunos máximos mandatarios, con el fin de que “pasen a la Historia”.

Los Congresos del PCC habitualmente debaten y renuevan o ratifican la composición de la Comisión Militar Central, el máximo órgano de poder castrense.

Aunque suele estar compuesta en su mayoría por oficiales del ejército, su presidente suele ser el secretario general del PCC, para así erigirse en supremo líder de las tres ramas del poder nacional (Partido, Estado y Fuerzas Armadas).

Los miembros del nuevo comité permanente serán presentados al final del congreso. Esta transición será la primera que conduzca al poder a un responsable nacido después del comienzo del régimen, en 1949.

Xi será el sexto dirigente máximo de la República Popular China después de Mao Zedong (1949-1976), Hua Guofeng (1976-78), Deng Xiaoping (1978-92), Jiang Zemin (1992-2002) y Hu Jintao (2002-2012.

La policía incrementó la vigilancia en el centro de la capital y restringió la circulación de taxis y colectivos por algunas zonas céntricas.

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