Aún de duelo, seguidores del fallecido Hugo Chávez iniciaron ayer una semana de festejos por su 59 cumpleaños. La otra mitad de Venezuela mira indiferente, implacable con el hombre a quien achacan la crisis económica y violencia del país.
Aún de duelo, seguidores del fallecido Hugo Chávez iniciaron ayer una semana de festejos por su 59 cumpleaños. La otra mitad de Venezuela mira indiferente, implacable con el hombre a quien achacan la crisis económica y violencia del país.
Con bailes, conciertos y serenatas, el gobierno y sus adeptos celebrarán con todo que Chávez cumple años el domingo, como si no hubiera muerto hace casi cinco meses. Su sucesor, el presidente Nicolás Maduro, irá casa por casa, en algún barrio, para llevar regalos y el mensaje del “comandante supremo”.
Enclavado en una colina del oeste de Caracas, el Cuartel de la Montaña es el lugar de culto para quienes acuden a venerarlo ante su tumba. “Yo sigo llorando a mi presidente”, dijo Norelis Álvarez, una enfermera de 44 años, al salir del castillo ocre y rosa, en el popular barrio 23 de enero, principal bastión del chavismo.