Cartelización y costos en alza reducen márgenes de acción

Rubén Ferrero, de la firma Yogurlac, advirtió que la diferencia entre el precio que recibe el tambero y el que paga el consumidor se debe, en gran medida, a la disparidad de los sueldos que paga, por un lado, el sector primario y, por otro, el sector industrial.

Aseguró que los salarios de los trabajadores de la industria lechera pueden llegar a duplicar a los del tambo, que están sujetos al convenio de los trabajadores rurales. Puntualizó que los acuerdos salariales del personal de la industria “han sido firmados, durante los últimos 15 años, por las grandes industrias con el gremio”.

Reveló que “actualmente, un trabajador de la industria lechera cobra entre 22.000 y 26.000 pesos por mes, lo que significa para la empresa una erogación de 34.000 pesos por operario -considerando los aportes patronales”.

Explicó que el convenio dispone, además, que “un trabajador que recién ingresa no puede estar más de tres meses en la categoría inicial, y si tiene alguna responsabilidad tiene que ir subiéndolo” de categoría.

A eso “hay que sumarle la presión tributaria y los últimos aumentos de las tarifas de electricidad, gas y agua”, apuntó.

Explicó que “esos acuerdos salariales que tanto nos cuesta pagar, los firmaron las grandes empresas con la parte sindical” y denunció que “las pymes no participamos, no tenemos voz ni voto”.

Denunció, al mismo tiempo, una vinculación implícita entre la disposición de los sectores más concentrados de la industria a ceder terreno en materia de negociaciones salariales y los beneficios que han venido obteniendo del Estado nacional.

En ese sentido, aseguró que “La Serenísima estuvo subvencionada durante los últimos quince años, y actualmente debe estarlo también, porque es una empresa que está quebrada. Sancor también”.

Cree que “actualmente deben seguir asistidas por el Estado, porque con la cantidad de gente que trabaja ahí, amenazan con despedir personal o con cerrar” y terminan logrando apoyo. Además, “es una manera también de poner precios y regular el mercado”.

Ferrero dijo no saber cómo será esa situación ahora, “pero en los últimos quince años fue así, y durante todo ese tiempo cerraron un montón de pymes que no tenían acceso a ese subsidio”.

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