Carta a dibujantes

Somos un pueblo que durante años recibió como explicación a las situaciones que sufrimos, a las peripecias de la economía, una frase que terminó incorporada a los discursos de los economistas y hasta la aplicamos los neófitos que terminamos sufriéndola.

"El presupuesto fue dibujado" ,"Dibujaron la licitación", "Dibujemos un proyecto". Dibujemos. Dibujar…   Ahora que la realidad nos alcanza, nos quedamos sin dibujo. Hoy estamos cara a cara con la lucha por llegar a fin de mes. Peleando contra la inflación que siempre nos persigue y con emparches pasajeros de algún descuento o un beneficio.

O descubriendo que las cuentas de los servicios no cierran si no los apoyamos con un aumento. Aumenta la electricidad, aumenta el gas, el agua... Todo aumenta.

Pero hay algo que ha bajado. Hay una cosa que no aumenta. Una cosa surgida de complejos y enredados cálculos y malabares económicos, una cosa que no afecta a la estabilidad judicial, ni al gobierno, una cosa que seguramente no muchos conocen, una cosa que ha bajado, fruto de un dibujo: bajó el aumento automático que en marzo y septiembre recibían los jubilados.

Parece una burla señores, pero es así. En ambas fechas cobraban un aumento aproximado al 13%. Hoy lo fijará la inflación. Es decir que lo que muchos luchan para que baje, otros rogamos que suba para mejorar nuestra jubilación.

Después de años de indiferencia la Reparación Histórica bendijo las magras jubilaciones, pero aquello que creíamos se nos había otorgado como un derecho, los aumentos semestrales, ahora es modificado.

En este país que hace rato navega en el sin sentido no era necesario reforzar y visibilizar este estado usándonos a los jubilados como modelo.

Entre los variopintos y a veces utópicos proyectos que presentan los legisladores, ¿habrá lugar para dibujar un nuevo sistema que aumente la jubilación de los que sobreviven?

Haydée Magnani   DNI 1758596

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