El líder opositor venezolano Henrique Capriles admitió ayer que "está en discusión" con el gobierno la posibilidad de hacer un debate público sobre la situación del país, sacudido por una ola de protestas desde hace más de un mes que ha dejado hasta el momento 28 muertos.
La posibilidad de un debate "está en discusión en este momento", dijo Capriles, al ser consultado en una entrevista en el canal privado Televen acerca de si ha mantenido contactos con el gobierno de Nicolás Maduro.
"En las próximas horas habrá una decisión, el país se merece ese debate", dijo el también gobernador del estado Miranda (norte).
"Ojalá se dé un debate con este Gobierno en cadena de radio y TV y de esta manera el país pueda ver a la verdad enfrentada a la mentira!", agregó en su cuenta de Twitter horas después de emitirse la entrevista.
En el marco de las protestas, el gobierno venezolano inició jornadas para un diálogo nacional, a las que han acudido varios sectores pero no los estudiantes opositores y ni la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), a la que pertenece Capriles.
Capriles y otros dirigentes de la oposición se han negado a participar en el diálogo nacional mientras el gobierno se refiera a ellos como "fascistas" o "golpistas" y continúe la represión en las protestas.
"El diálogo no es un show de televisión, no nos vamos a prestar a una comparsa. Ahora, yo creo que sería un error no abrir un espacio para decirnos las cosas a la cara, eso creo que tiene mucho más valor, la oportunidad de que el país vea un debate de ideas", dijo Capriles.
El gobernador, que perdió ante Maduro las elecciones presidenciales de abril de 2013 por un reducido margen de 1,5 puntos, reiteró que está abierto a un diálogo "sin insultos".
Nuevas manifestaciones
Por otra parte, Venezuela cerró ayer con decenas de miles de ciudadanos volcados a las calles marchando, sea para defender al gobierno o para protestar en contra de él, una dinámica que lleva ya más de un mes.
Al filo del mediodía unas seis cuadras de manifestantes opositores avanzaron por las calles del este de Caracas para condenar lo que consideran como la "injerencia" del gobierno cubano en Venezuela.
Muchos portaban banderas nacionales y pancartas en las que se podía leer lemas como "Cuba vete ya", "No a la cubanización de Venezuela" y "Fuera Cuba de las Fuerzas Armadas".
"Ya basta que Cuba se crean los dueños de Venezuela", dijo el estudiante de 21 años, Carlos Martínez. ``Si él (Maduro) no puede (gobernar), lo que tiene que hacer es renunciar''.
En contrapartida, las autoridades organizaron una manifestación de apoyo a la gestión de Maduro, para resaltar especialmente los programas sociales de alimentación popular.
Unas ocho cuadras de personas avanzaron por la céntrica Avenida Urdaneta con carteles que recodaban al fallecido mandatario Hugo Chávez y consignas de apoyo a la revolución bolivariana.
"Todos los que marchamos acá somos venezolanos, nacidos en esta patria", dijo, Carlos Oropeza, de 40 años y quien se sumó a la marcha de simpatizantes del gobierno y rechazó la injerencia cubana.
Vestido de sudadera roja y con una bandera venezolana, Oropeza fue uno entre miles de manifestantes que al ritmo de batucadas, tambores y silbatos salieron a las calles este domingo para demostrar su simpatía por el gobierno.
Ayer Maduro cerró la marcha de sus partidarios con un discurso.
Mientras, en la ciudad de Valencia en la costa central del país se produjo una marcha pacífica opositora y que culmino en la barriada de clase media del Mañongo, donde el pasado miércoles se produjeron violentos enfrentamientos entre ambos bandos y resultó muerto de un disparo un capitán de la guardia nacional.
El bloque oficialista que lidera Maduro, y que ganó fácilmente las elecciones municipales en diciembre, no muestra signos de colapsar.