16 de agosto de 2013 - 00:14

Caos en Egipto: la violencia se extiende y ya son 638 los muertos

Una turba enardecida quemó edificios gubernamentales en Giza, la ciudad de las pirámides. El ejército advirtió que tirará a matar.

El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se reunió anoche de emergencia (ver aparte) para tratar los últimos acontecimientos en Egipto, tras la represión del gobierno de los partidarios del presidente derrocado Mohammed Morsi que dejó más de 600 muertos.

La cifra de muertos en Egipto se elevó a 638 ayer, al tiempo que la agitación se extendía por todo el país. El gobierno militar egipcio autorizó ayer a la policía a que use armas de fuego para proteger de ataques a las instituciones estatales clave y a sí mismos, después que partidarios del depuesto presidente islamista incendiaron dos edificios del gobierno local, cerca de la capital.

El Ministerio del Interior, que está a cargo de la seguridad nacional, dijo en un comunicado que las nuevas medidas se adoptaron después que una multitud enardecida irrumpió en ambos edificios en Giza, la ciudad vecina a El Cairo en la que se levantan las famosas pirámides.

Al mismo tiempo, el gobierno apoyado por los militares emitió un comunicado en el que se compromete en a enfrentar "acciones terroristas y sabotajes" que supuestamente están siendo dirigidos por la Hermandad Musulmana, un grupo del ex presidente Mohamed Morsi. El miércoles, el gobierno declaró estado de emergencia nacional y un toque de queda por las noches luego de enfrentamientos entre fuerzas del orden y partidarios de Morsi.

Ayer se vieron arder dos edificios gubernamentales atacados: una villa colonial de dos pisos y un edificio administrativo de cuatro pisos. Las oficinas se encuentran en la ruta que lleva a las Pirámides, en la ribera oeste del Río Nilo. La televisión estatal atribuyó los ataques a los partidarios islamistas del presidente depuesto.

Tamarod, el movimiento popular juvenil que organizó las manifestaciones masivas que llevaron al derrocamiento de Mursi, propuso la creación de comités vecinales para proteger las propiedades gubernamentales y privadas.

En su primera declaración sobre el deterioro de la situación en el país del norte de África, el presidente Barack Obama canceló los ejercicios militares conjuntos con Egipto programados para el mes próximo, aduciendo que Estados Unidos no puede continuar cooperando con el gobierno egipcio cuando mueren civiles en las calles. Asimismo, encomendó a su equipo nacional de seguridad determinar qué medidas adicionales podría adoptar.

Según un reporte actualizado del Ministerio de Salud, el saldo de muertos del miércoles fue de 525. Ello hizo que el miércoles fuese el día más letal desde que comenzó el levantamiento popular de 2011 que derivó en la renuncia del presidente Hosni Mubarak, un hito trágico que no es buena señal para el futuro de una nación que ha estado convulsionada y dividida en los últimos dos años y medio.

El portavoz del ministerio, Jaled el-Jatib, dijo que la cifra de heridos por la violencia del miércoles ascendía a 3.717.

Los enfrentamientos comenzaron cuando la policía desalojó dos campamentos montados en El Cairo por los seguidores de Mursi, quien fue derrocado por el ejército el 3 de julio. Los enfrentamientos se extendieron a otras partes de la capital egipcia y a otras ciudades del país.

El-Jatib agregó que 202 de los fallecidos murieron en el campamento del distrito de Ciudad Naser, en el este de El Cairo.

Cerca de este campamento, decenas de cadáveres ensangrentados fueron almacenados en una mezquita. Los cuerpos estaban envueltos en sábanas y a la espera de ser reclamados por sus familiares.

Algunas personas descubrían los rostros para tratar de identificar a sus seres queridos. Muchos se quejaron de que las autoridades les impedían obtener permisos para enterrarlos.

Estadounidenses en retirada

EEUU pidió ayer a sus ciudadanos no viajar a Egipto y a quienes estuvieran en ese país abandonarlo.

El Departamento de Estado emitió la advertencia tras dos violentas jornadas que han dejado más de 600 muertos.

Todo estadounidense que permanezca en Egipto a pesar de la advertencia debe obedecer el toque de queda y evitar las protestas callejeras, indicó el Departamento. "La agitación política muestra pocas señales de disminuir", indicó el comunicado del Departamento.

Asimismo, el alerta advirtió que los extranjeros que se vean envueltos en los hechos violentos pueden sufrir "acoso o cosas peores", al recordar que un ciudadano estadounidense murió durante una manifestación en junio en Alejandría.

"Sigue siendo preocupante la violencia de género en las áreas donde se producen las protestas, donde mujeres han sido víctimas de ataques sexuales", añadió.

Por su parte, Canadá cerró su embajada en Egipto ayer, alegando preocupaciones sobre la seguridad del personal en medio de crecientes disturbios en El Cairo. Una portavoz dijo que el ministerio evaluará la situación de la seguridad en los próximos días y si las cosas se calman, la misión en El Cairo podrá reabrirse a partir del domingo. El ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, John Baird, dijo que estaba preocupado por los ataques contra instituciones religiosas, "en particular los ataques desmedidos contra iglesias de coptos ortodoxos y anglicanos, así como instituciones bautistas y franciscanas".

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