El primer ministro británico, David Cameron, pidió ayer unidad al Parlamento británico, donde abundan los “euroescépticos”, para luchar “juntos” en la reforma de la Unión Europea.
El primer ministro británico, David Cameron, pidió ayer unidad al Parlamento británico, donde abundan los “euroescépticos”, para luchar “juntos” en la reforma de la Unión Europea.
“Libremos esta lucha juntos”, dijo Cameron, defendiendo las propuestas que le hizo la UE el martes para tratar de convencer a los británicos de que sigan en el bloque.
“Si quieren poner fin al dar sin recibir nada a cambio, si quieren sacar al Reino Unido de una unión cada vez más férrea, si quieren igualdad entre los miembros y los no miembros de la Eurozona, y si quieren una Europa más competitiva, libremos esta lucha juntos”.
La mayoría de los "euroescépticos" creen que las últimas ofertas de Bruselas no van lo suficientemente lejos, no permiten acabar con la inmigración europea hacia Gran Bretaña ni fortalecer al Parlamento británico frente al Legislativo europeo, sus principales reivindicaciones.
Cameron, en cambio, consideró que las propuestas -contenidas en un borrador que debe ser aprobado por los 28 países de la UE el 18 y 19 de febrero en Bruselas-, son un "progreso real".
Los británicos decidirán si siguen o se van de la UE en un referéndum a celebrarse en una fecha aún por determinar antes de que termine 2017. El primer ministro planteó varias demandas a Bruselas para pedir a los británicos que apoyen seguir en el bloque.
También el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, defendió la oferta a Gran Bretaña. El preacuerdo presentado el martes en Bruselas para evitar una salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), el llamado “Brexit”, es “equitativo”, tanto para Londres como para sus socios europeos, dijo Juncker en una sesión plenaria del Parlamento Europeo.
“Al igual que el primer ministro británico David Cameron, queremos que la UE sea más competitiva y cree más empleo”, añadió.
El Parlamento Europeo tendrá que dar su visto bueno a las reformas negociadas con Gran Bretaña.
Entre otras cosas, la UE propuso a Londres darle la potestad de recortar las ayudas sociales a los inmigrantes europeos durante sus primeros cuatro años en el país, algo que se conoce en las negociaciones como “freno de emergencia”, y que el gobierno británico cree que podría disuadir a los europeos de venir a trabajar, tal y como pretende.
Además, Bruselas prometió a Londres que no se verá afectada por una mayor integración de la Eurozona, a la que no pertenece.
Por su parte, el presidente francés François Hollande manifestó ayer su oposición a “cualquier nueva negociación” sobre las demandas británicas.