Ante los bajos valores que pagan los acopiadores por la miel para exportar, los apicultores mendocinos están buscando alternativas para defender el precio de su producto.
Ante los bajos valores que pagan los acopiadores por la miel para exportar, los apicultores mendocinos están buscando alternativas para defender el precio de su producto.
El alvearense Alberto García Carbajo reveló que "estamos trabajando con el Consorcio Cuyano de Mieles, que ha desarrollado una campaña de promoción del consumo". Este año “tomó la posta la Nación, y en agosto extendió la iniciativa a nivel nacional, promoviendo La semana de la miel, para cada provincia que estuviera interesada”, a partir de lo cual “se notó un incremento de la demanda”.
Ahora, el Consorcio está interactuando con la Cooperativa Apícola El Chañar, de Alvear para expandir la búsqueda de opciones comerciales. Por lo pronto, tratan de potenciar la cooperativa. A los 12 apicultores originalmente asociados a la entidad “se va sumando gente de otros departamentos, y el objetivo es superar los 50 productores de distintos puntos de la provincia”, reveló García Carbajo.
Han tenido presencia en el Puerto de Frutos (en Tigre, provincia de Buenos Aires, una de las ferias más grandes del país), y planean insertarse en otro programa que promueve la venta de productos regionales en almacenes de Buenos Aires. Por otra parte, se están haciendo contactos con el propósito de colocar mieles argentinas en Arabia Saudita.
Mieles "varietales"
Para Mario Vicente, de Tunuyán, el fuerte del negocio pasa por la producción de material vivo (reinas, núcleos, celdas reales), pero al mismo tiempo busca permanentemente nuevas opciones comerciales para su producción de miel.
De hecho, fracciona y vende en el mercado interno, con marca propia. Está trabajando sobre una “Miel de montaña”, producida en La Carrera (en la precordillera) y en una "de Primavera" que es un blend de miel producida con el néctar de la flora del campo y cerezos cultivados en la zona.
Aclaró que, para orientar al consumidor de estas mieles “varietales”, se hace “un análisis polínico en el Conicet, que determina el porcentaje de polen de la flora donde han estado pecoreando las abejas”.