Centenares de policías militares volvieron a patrullar en algunas ciudades de Espírito Santo, pese a que sus familiares siguen bloqueando los accesos a los cuarteles y se mantiene la huelga que sembró el caos en este estado de Brasil durante la última semana.
“Policías militares ya son vistos en varios municipios de Espírito Santo. Atendiendo a la llamada del comandante general, están volviendo a las calles”, anunció el gobierno local en las redes sociales.
Unos 600 policías comenzaron a patrullar por la capital Vitoria y otras cuatro ciudades al comienzo de la tarde, según informó la estatal Agencia Brasil citando fuentes oficiales.
El movimiento, que incluyó a un helicóptero recogiendo a varios efectivos de un cuartel bloqueado, comenzó horas después de que el ministro de Defensa, Raúl Jungmann, instara a los policías a que regresaran a sus puestos para “cumplir su juramento”.
Pero la huelga todavía sigue vigente.
Familiares de los policías, en su mayoría mujeres, continuaban apostados frente a los regimientos pese al acuerdo al que habían llegado algunas asociaciones de agentes con el gobierno local en la noche del viernes para levantar el conflicto.
Pero en la reunión no hubo representación de las esposas que desde hace una semana bloquean la salida de los cuarteles en reclamo de mejores salarios y condiciones laborales para los uniformados, que por la Constitución no tienen derecho a hacer huelga.
“No pueden firmar un acuerdo entre ellos. Es un movimiento emprendido por las mujeres de los agentes y ninguna de nosotras estuvo allí. El movimiento continúa”, explicó la esposa de un policía citada por el sitio de información G1.
La protesta iniciada el pasado sábado dejó las calles de Vitoria, así como de varias ciudades de Espírito Santo, estado del sudeste de Brasil, sin patrullaje durante ocho días.
Aunque el gobierno federal desplegó tropas para contener la situación, el sindicato de policías ya registró 137 muertes violentas desde el inicio de la huelga.