Los pasillos de Godoy Cruz hablan. Comunican. La relación entre Bernardi y José Mansur se rompió de un momento a otro. Del amor al odio. De la admiración al repudio. Algún día se sabrán los motivos. Hoy, lo único “tangible” son los números.
Los pasillos de Godoy Cruz hablan. Comunican. La relación entre Bernardi y José Mansur se rompió de un momento a otro. Del amor al odio. De la admiración al repudio. Algún día se sabrán los motivos. Hoy, lo único “tangible” son los números.
Y estas estadísticas demuestran que el trabajo de seis meses del rosarino fue impecable. Revalorizó un plantel que se caía a pedazos, al cual ya le habían colgado el cartelito con la palabra “promedio del descenso” para la próxima temporada. Debutaron chicos de la cantera y lo hicieron con creces como Verdugo, Pizarro y Núñez. Recuperó valores que estaban perdidos como Olivares y Garro.
Otra apuesta satisfactoria de Bernardi fue la situación del Morro García. Con sobrepeso y fuera de estado, lejos del equipo. En condiciones, adentro, figura y crack. Ni hablar de la Copa Libertadores. Clasificación histórica a octavos. Bernardi dejó su huella positiva. Un adiós inentendible.