24 de octubre de 2012 - 23:11

Berlusconi prometió que no se postulará como primer ministro

Hoy juzgado por corrupción de menores, anunció que dejará su lugar "a los jóvenes jugadores que necesiten anotar goles".

Silvio Berlusconi no buscará un cuarto período como primer ministro de Italia en las elecciones del próximo año. Hasta ahora, el magnate de las comunicaciones de 76 años se había mostrado evasivo sobre sus intenciones. Pero el tres veces presidente del Consejo de Ministros de Italia publicó ayer un comunicado en la página de internet de su movimiento bajo el título: "No competiré para primer ministro". Indicó, sin embargo, que no se retirará por completo de la política.

Empleando una metáfora futbolística, el empresario multimillonario propietario también del club AC Milan, dijo: "Seguiré al lado de jóvenes jugadores que necesiten jugar y anotar goles", agregando que "aún tengo buenos músculos y un poco de inteligencia".

Recomendó que su movimiento de coalición política Pueblo de la Libertad sostenga elecciones primarias el 16 de diciembre para nombrar un candidato a primer ministro.

El primer ministro conservador, quien estuvo en el poder desde 2001 con una interrupción de dos años del 2006 al 2008, irrumpió en la política en 1993 como el rostro nuevo, tras los escándalos por corrupción de "Tangentopoli" o "Manos Limpias", que arrasaron con la clase política de entonces.

El multimillonario italiano, que forjó de la nada su fortuna, una de las mayores de Europa, con un estilo caracterizado por ataques y provocaciones a sus enemigos políticos y un acérrimo anticomunismo, llega a su ocaso político con una popularidad que cae en picada, situándose en 22%, su mínimo histórico.

La desastrosa gestión de la grave crisis económica que atraviesa Italia y Europa afectó negativamente su imagen.

Nacido el 29 de setiembre de 1936 en una familia acomodada de Milán, Berlusconi mostró su vocación por los negocios desde la adolescencia, cuando estudiaba en el colegio de los Salesianos.

Inteligente, perspicaz, engreído, Berlusconi no ha tenido reparos para adoptar leyes que favorecían a su propio imperio mediático o para evitar ser procesado por los jueces de su país, a los que despreciaba y tildaba de "rojos comunistas".

Animador de locales nocturnos en el balneario de Rímini durante su juventud, capaz de fascinar a turistas durante los cruceros con canciones, Berlusconi siempre ha contado con la lealtad de un grupo de amigos íntimos, como Fedele Confalonieri, a quien confió las riendas de Mediaset, la poderosa empresa de televisión de su imperio industrial Fininvest que comprende 500 sociedades, entre ellas la casa editorial Mondadori.

Vendedor de aspiradoras a finales de los años '50, Silvio Berlusconi se graduó en 1961 en derecho y se dedicó al sector de la construcción, comenzando así una imparable carrera que ha suscitado interrogantes a los que nunca ha dado respuestas satisfactorias.

Condecorado como "Caballero del Trabajo" a los 41 años, "Il Cavaliere" Berlusconi llegó a ser primer ministro por primera vez en 1994. "Traicionado" por su aliado de la populista Liga Norte, tuvo que dejar el poder tan sólo siete meses después.

Una jugada sorprendente le permitió en 2008 llegar al poder de nuevo para tomar las riendas de Italia. Ese nuevo mandato estuvo marcado por los excesos y abusos del magnate de las comunicaciones en el ejercicio del poder, los cuales suscitaron ríos de críticas y protestas de medios de comunicación, industriales e inclusive de la iglesia italiana.

La ruptura hace dos años con su ex delfín Fini, actual presidente de la Cámara de Diputados, ocurrió en un momento particularmente delicado por las revelaciones picantes sobre sus aficiones sexuales y el desprestigio moral.

Su vida disipada y la atracción por las chicas jóvenes le costó en el 2009 un pedido público de divorcio por parte de su segunda esposa.

Juzgado por los tribunales de Milán por prostitución de menor y abuso de funciones por el caso de la joven marroquí llamada Ruby, entre las protagonistas de sus célebres fiestas privadas al ritmo del "bunga-bunga", Berlusconi debe responder ante la justicia también por soborno y fraude fiscal.

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