Un total de 300 ejemplares del emblemático Citroën 2CV saldrán al mercado de vehículos de colección tras la venta completa de la flota alojada en el Eendenmuseum de Andijk, en Países Bajos. Toda la enorme colección ya fue adquirida por un único comprador y saldrá a subasta durante la próxima primavera.
El fundador del museo, Edwin Groen, albergaba estos autos junto a una gran cantidad de ciclomotores en una antigua tienda de muebles desde 2018. Entre las piezas más destacadas se encuentran el 2CV más antiguo del planeta, el último ejemplar que salió de la línea de montaje y varias unidades de la cotizada variante Sahara, de la cual solo se fabricaron unas 100 unidades en todo el mundo.
El motivo detrás de la venta masiva y el fin de un museo icónico
La decisión de desprenderse de este patrimonio automotriz responde a razones estrictamente personales y familiares por parte de su dueño. A sus problemas de salud emergentes se suma el desinterés de sus hijos por hacerse cargo de la colección. Ante esta situación, el coleccionista prefirió liquidar el lote completo ahora que los vehículos conservan un alto valor económico en el mercado de clásicos, evitando trasladarles una carga logística y financiera a sus herederos.
Un diseño concebido para la simplicidad mecánica
Conocido popularmente en los Países Bajos como "el patito feo" debido a su carrocería corrugada y su frontal inclinado, el modelo fue diseñado originalmente para transitar el terreno rural francés. Su valor histórico radica tanto en su estética singular como en una mecánica sumamente sencilla que permite que cualquiera pueda repararlo, convirtiendo a esta subasta masiva en un hito para los coleccionistas internacionales.