Una intervención militar extranjera en Siria, aunque fuera limitada, beneficiaría a todos los opositores, incluso a los yihadistas, pero no hasta el punto de precipitar la caída del gobierno del presidente Bashar al Assad, consideran los expertos.
Una intervención militar extranjera en Siria, aunque fuera limitada, beneficiaría a todos los opositores, incluso a los yihadistas, pero no hasta el punto de precipitar la caída del gobierno del presidente Bashar al Assad, consideran los expertos.
El presidente estadounidense, Barack Obama, acusa al gobierno sirio de haber utilizado armas químicas el 21 de agosto cerca de Damasco y pidió autorización al Congreso para iniciar ataques de “castigo”.
El Ejército Sirio Libre (ESL), un grupo de brigadas rebeldes bajo un mando común y apoyadas por Washington, considera esta posible intervención como la ocasión de dar un vuelco en su favor a la situación.
En Estados Unidos, los partidarios de una intervención contra el régimen de Asad consideran que el objetivo tiene que ser impulsar a los rebeldes sobre el terreno después de más de dos años de combates.
El senador republicano John McCain aseguró esta semana que es necesario un cambio sobre el terreno para crear las “condiciones para la salida (del presidente sirio) Bashar al Assad” y que ninguna estrategia puede eludir esta realidad.
Pero los expertos consideran que una posible intervención tendrá dificultades para impulsar a los rebeldes en Siria, debido a la naturaleza del conflicto y a que Washington sólo contempla ataques limitados.
“El conflicto sirio consiste en un número incalculable de campos de operaciones, cada uno con su propia dinámica”, explicó Charles Lister, analista del IHS Jane's Terrorism and Insurgency Centre.
“Las ataques impactarán probablemente contra campos de operaciones localizados [...] pero es menos probable un efecto a escala nacional”, añadió e hizo referencia a posibles avances rebeldes “en algunas zonas alrededor de Damasco y Alepo”.
Aron Lund, experto en el levantamiento sirio y en movimientos islamistas, se mostró escéptico. “Los rebeldes no están bien coordinados a nivel nacional, pero si los ataques se concentran en lugares concretos podrían dar lugar a avances locales”, aseguró.
La variedad de grupos que tomaron las armas contra el régimen de Asad complica a Estados Unidos decidir a aquellos a quiénes podrían beneficiarse de su intervención.
En algunas regiones, los posibles beneficiados se distinguen con mayor claridad, como alrededor de Damasco donde, aunque actúan varias decenas de grupos ligados al ESL, predomina la Brigada al Islam.
En otras zonas, la situación no es tan clara y muchos grupos yihadistas, algunos relacionados con Al Qaeda, también podrían beneficiarse de los ataques estadounidenses.
Entre estos grupos yihadistas se encuentran el Frente al Nusra, que juró lealtad al líder de Al Qaeda Ayman al Zawahiri, y el Estado Islámico de Irak y de Levante (EIIL), rama iraquí de Al Qaida que recientemente cobró fuerza en Siria.
“Una acción militar occidental beneficiaría potencialmente a cualquier grupo armado en Siria”, insistió Lister.
Falta por saber cuáles serán los posibles objetivos de Estados Unidos, aunque las instalaciones relacionadas con armas químicas podrían encabezar la lista.
Si la administración estadounidense quiere ayudar a los rebeldes, las “bases aéreas serían objetivos probables”, según Jeremy Binnie, experto del IHS Jane's.