Ganar la Libertadores no es algo que suceda todos los días. Y menos vencer en la final al rival de toda la vida. Es algo histórico, y el Pity Martínez lo sigue celebrando, hasta en navidad. Martínez pasó noche buena en familia y con su hija, y a la hora de la cena, la mesa dulce y el brindis, tuvo a su lado la medalla del campeón de la Libertadores. Como no podía faltar, también tenía encima de la mesa la del tercer puesto del Mundial de Clubes.


