17 de septiembre de 2017 - 00:00

Arrestan a sospechoso por el atentado en Londres y temen otro ataque

La policía detuvo a un joven de 18 años cuando trataba de huir del país desde el puerto de Dover. También hubo allanamientos en busca de más bombas. Elevan el alerta a “crítico”.

La policía británica detuvo ayer a un hombre de 18 años en el puerto de Dover (sureste) y pocas horas después allanó una casa a unos 20 km de Londres, como parte de sus investigaciones sobre el atentado en una estación de metro de la capital.

“Hemos hecho una detención importante en nuestra investigación esta mañana”, anunció Neil Basu, un responsable de las unidades antiterroristas de la policía.

La policía del condado de Kent, en el sureste de Inglaterra, detuvo al sospechoso, de 18 años, “en la zona portuaria de Dover” en relación con actos “terroristas”.

Las fuerzas del orden mantienen una “actitud abierta” sobre la posibilidad de que haya otros sospechosos, precisó luego Basu.

Réplica a Trump

La ministra de Interior, Amber Rudd consideró que era “demasiado pronto” para decir si el sospechoso era conocido de las autoridades británicas, como afirmó la víspera Donald Trump en Twitter. Las declaraciones del presidente estadounidense molestaron a la primera ministra británica, Theresa May, que replicó instándole a no “especular sobre una investigación en curso”.

A primera hora de la tarde, la policía allanó un domicilio de un barrio residencial de Sunbury-on-Thames, a unos 20 km al suroeste de Londres. Se evacuó el lugar y las viviendas de los alrededores y se estableció un cordón policial en un radio de 100 metros.

Sin embargo, luego la policía explicó: “No se ha efectuado ningún otro arresto”, subrayó.

El atentado -el 5° en 6 meses en Gran Bretaña- ocurrió el viernes en un vagón de subte en hora pico, sobre las 8.20 hora local (4.20 en Argentina), en la estación de Parsons Green, situada en un barrio acomodado del suroeste de Londres.

“Es una investigación que avanza muy rápido. Hemos realizado progresos considerables y seguiremos haciéndolo lo mejor que podamos para reducir las amenazas en este país”, declaró la jefa de la policía londinense, Cressida Dick, en la BBC.

Ante el temor a otro ataque “inminente”, las autoridades británicas subieron el viernes, por segunda vez en unos meses, la alerta terrorista de “grave” a “crítico”, su nivel máximo. “Aunque estemos satisfechos con los avances conseguidos, la investigación sigue adelante y el nivel de amenaza sigue siendo crítico”, declaró Neil Basu en el comunicado de este sábado.

El acto, realizado con un artefacto de fabricación casera y calificado de “terrorista” por la policía, fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

La primera ministra británica, Theresa May, anunció, en un mensaje televisado, el despliegue de militares en lugares claves no accesibles al público para permitir un aumento de la presencia policial en los transportes públicos.

En total, 1.000 agentes han sido reasignados “a través del país”, según Rowley, mientras que “hasta 1.000 militares” ocupan su lugar desde ayer en sitios estratégicos como las centrales nucleares y otras infraestructuras importantes, comunicó el ministerio de Defensa. “No patrullarán en las calles”, precisó un portavoz.

Según el último balance publicado por los servicios sanitarios, 30 heridos, ninguno de ellos de gravedad, fueron atendidos en el hospital, sobre todo por quemaduras. Sólo tres de ellos seguían hospitalizados ayer.

El balance podría haber sido mucho peor, según May, que aseguró el viernes que “el artefacto explosivo buscaba provocar enormes daños”.

Fotos difundidas en Twitter mostraban cómo un cubo blanco poco dañado ardía en una bolsa de congelación de un supermercado, en el interior del vagón del subte, cerca de las puertas automáticas. Unos cables eléctricos salían de la bolsa.

Los restos de la bomba están siendo examinados por científicos, según la policía, que no quiso comentar las informaciones de la prensa británica sobre el supuesto fallo del retardador de la bomba o el hecho de que el artefacto contenía clavos y TATP, un explosivo apreciado por los yihadistas.

Gran Bretaña sufrió en los últimos meses una serie de atentados, en un contexto de incremento de los ataques yihadistas en Europa. La ministra del interior Amber Rudd participó en otra reunión de emergencia ayer a la tarde. A la salida describió la detención del joven en Dover como “muy significativa”. “Es un hombre y debemos estar seguros de asegurarnos todos los materiales que el ha podido recoger” explicó.

Sunbury on Thames se encuentra a sólo 37 minutos de tren de la estación de Wimbledon, donde inició su viaje el tren en el que explotó el tarro con peróxido de hidrógeno y luces de Navidad como fisibles unidos a un timer, que no detonó en su totalidad. Si lo hubiera hecho, podría haber provocado decenas de víctimas.

Patrullas armadas

La primera ministra May advirtió que se verían más patrullas armadas en las calles de Gran Bretaña, cuando la tradición es que sus fuerzas de seguridad no están mayoritariamente armadas. Muchas actividades de las policías van a ser transferidas a los soldados y a las fuerzas especiales del SAS, que han entrenado a la policía en cómo reaccionar frente a actos terroristas a la hora de disparar.

El Autoproclamado Estado Islámico se atribuyó el atentado el viernes por la noche y responsabilizó a “un desgranamiento” de su organización como los autores, según su comunicado publicado en AQma, la agencia que distribuye sus acciones.

Soldado rumano muerto por coche bomba en Afganistán

Un soldado rumano resultó muerto y otros dos heridos en un atentado suicida contra un convoy militar en el sur de Afganistán, anunció ayer la OTAN. Un kamikaze al volante de un coche bomba había embestido el viernes una patrulla de fuerzas extranjeras en el distrito de Daman, en la provincia de Kandahar, feudo histórico de los talibanes.

Unos 600 soldados rumanos están desplegados en Afganistán bajo la égida de la OTAN en el marco de la Operación Resolute Support, formada en total por más de 13.000 militares extranjeros, en su mayoría estadounidenses.

El general John Nicholson, jefe de la operación de la OTAN en Afganistán, consideró en un comunicado que este ataque es la prueba de que los talibanes “no demuestran ningún interés por la paz”.

AP

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