En casa nos sentimos protegidos y al margen de las inclemencias del exterior, ¿pero realmente estamos sanos y salvos? La respuesta bien podría ser no.
En casa nos sentimos protegidos y al margen de las inclemencias del exterior, ¿pero realmente estamos sanos y salvos? La respuesta bien podría ser no.
Según los expertos en calidad ambiental interior, detrás de muchas consultas al médico se encuentran factores de índole doméstica. El mal uso del aire acondicionado, los ácaros, la escasa iluminación natural o la contaminación acústica son solo algunos ejemplos del amplio listado de factores nocivos que pueden convivir bajo nuestro techo. Las afecciones que provocan abarcan un amplio abanico: desde problemas respiratorios hasta dermatitis, pasando por depresiones e insomnio.
El impacto de la vivienda en nuestro bienestar físico y mental no es un tema menor y cada vez hay más investigadores y organismos que estudian su incidencia y buscan soluciones.

Fuente: Arq.com