Armani, el arquero que lloraba en las concentraciones
Conocé al nuevo arquero de River, quien sufrió bastante antes de llegar a Atlético Nacional.
Armani, el arquero que lloraba en las concentraciones
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Parece que el año nuevo vino con buenas noticias para River, que está a punto de concretar su primera incorporación. Se trata de Franco Armani, quien se despidió por medio de una carta de Atlético Nacional de Medellín, donde atajó las últimas siete temporadas y se convirtió en ídolo, y ahora cumplirá su sueño de atajar en un equipo grande de la Argentina, donde no disputó un sólo partido en Primera.
Nacido en octubre de 1986 en Casilda, mismo lugar que Jorge Sampaoli, a comienzos del presente siglo, Armani llegó al Pincha buscando cumplir su sueño de llegar a la máxima categoría.
Claudio Vivas estaba en la coordinación y en su categoría, la 1986, jugaban Maximiliano Núñez, Marcos Pirchio, Gonzalo Saucedo, Iani Verón, Leonardo Sánchez, entre otros.
Esa camada tuvo la mala fortuna de tener edad para empezar a pisar Primera por el año 2006, cuando el Pincha tenía un plantel plagado de figuras consagradas.
Si era difícil encontrar un lugar para un jugador de campo, la complicación se multiplicaba si se trataba de un arquero.
Pasados sus 20 años todavía no había debutado profesionalmente y Estudiantes decidió cederlo a préstamo a Ferrocarril Oeste, que se encontraba jugando el Nacional B.
En el equipo de Caballito jugó apenas tres partidos y, para colmo, los sueldos se retrasaban y los pocos pesos que veía no les alcanzaba para alquilarse un departamento.
Es por eso que siguió viviendo en la pensión albirroja y viajaba todos los días a Capital Federal en auto con otros dos compañeros para abaratar costos.
En 2009 Armani se dio cuenta que no iba a tener lugar en el Pincha, que tenía a Mariano Andújar consolidado en el arco y varios arqueros más por encima de él.
Es por eso que, tras quedar con el pase en su poder, Felipe de la Riva lo llamó para que se sume a Deportivo Merlo. Allí sí pudo jugar, formó parte del plantel que ascendió a la B Nacional y se mantuvo en dicha categoría al año siguiente.
Reconociendo su esfuerzo, el club le regaló un Ford Fiesta para que puede trasladarse desde La Plata a Merlo y, meses más tarde, pudo alquilarse un departamento en nuestra ciudad.
El 21 de enero del 2010 Merlo jugó un amistoso frente a Atlético Nacional y Armani la rompió. Seis meses más tarde el conjunto cafetero apostó por él comprándole el pase.
“Al principio estuve de vacaciones. Hacía turismo y de noche me la pasaba llorando. Jugué un solo partido a fin de año fuimos a definición por penales, y no atajé ni uno”, recordó hace tiempo en una entrevista sus comienzos en el Verdolaga.
El 18 de julio del 2012 Gastón Pezzutti, el arquero titular, se lesionó e ingresó ante Junior en la final de la Superliga a pesar de tener los ligamentos rotos.
Tras recuperarse de esa dura lesión, Armani logró adueñarse del arco de Nacional y empezar a demostrar todo su potencial. De hecho, fue defendiendo el arco de Atlético Nacional donde se cruzó por primera vez en el camino de River y de Gallardo, quien siempre lo tuvo como la primera opción a incorporar tras la partida de Trapito Barovero. Fue en la final de la Copa Sudamericana 2014, primer título del equipo del Muñeco.
Había explotado un año antes, en el 2013, cuando logró un récord de 1046 minutos sin recibir goles teniendo en cuenta cuatro torneos diferentes, algo que lo convirtió en el arquero con el mayor invicto del fútbol colombiano.
No pudo consagrarse contra River, pero tuvo su revancha continental en 2016, cuando se coronó campeón de la Libertadores, donde tuvo brillantes actuaciones contra Rosario Central en cuartos de final. En total, ganó 13 títulos con el equipo paisa y es el más ganador de su historia.
Anteriormente, aunque estuvo cerca, su llegada a Núñez se vio frustrada por un nuevo contrato superador por parte de Atlético Nacional.
Además, llega con una buena regularidad: en 2017 tuvo otro gran año (jugó 46 partidos y fue campeón del Apertura) y, a pesar de que Almirón quería retenerlo, tendrá su gran chance de ponerse el buzo de River, que no encontró dueño con Batalla ni Lux, y terminó en los guantes de Bologna.
Incluso había iniciado los trámites para nacionalizarse colombiano, con la esperanza de ser tenido en cuenta por Pekerman, pero todo indica que no estarán antes del Mundial de Rusia. Ese es otro motivo para mostrarse ante su paisano Sampaoli en el arranque del 2018.
Con gran porte (1,89 mts), buena intuición en los penales y liderazgo, Armani está en el punto justo de maduración (31 años) para un arquero que supo pelearla desde abajo y ahora está a un paso del arco más grande del mundo, como lo denominó alguna vez el eterno Amadeo Carrizo.