Arabia Saudí presionó ayer a Teherán para que deje de dar apoyo a los rebeldes chiítas en Yemen, aunque recalcó que su país “no está en guerra con Irán”, en un momento en que la coalición árabe lanzó nuevos ataques en el país vecino.
Arabia Saudí presionó ayer a Teherán para que deje de dar apoyo a los rebeldes chiítas en Yemen, aunque recalcó que su país “no está en guerra con Irán”, en un momento en que la coalición árabe lanzó nuevos ataques en el país vecino.
En una conferencia de prensa, el ministro de Exteriores saudita, el príncipe Saud al Faisal pidió a Teherán que “no apoye las actividades criminales” de los hutíes, un grupo que se enfrentanal gobierno y que controla varias regiones de Yemen, incluyendo la capital.
Además, al Faisal defendió el rol de la coalición que lidera Riad, ya que afirma que actúan a petición del presidente Abd Rabo Mansur Hadi, refugiado en Arabia Saudita.
Sin embargo, el jefe de la diplomacia precisó que no están en guerra con Irán, un país que niega estar dando apoyo a los rebeldes, pero que ha condenado los bombardeos de la coalición y que calificó los ataques como “criminales”. El sábado el portavoz de la coalición árabe que bombardea a los rebeldes hutíes, el general Ahmed Asiri, dijo que su país tiene “pruebas suficientes de que Irán apoya, da armamento y forma a estos milicianos”.
Con respecto a la confrontación, el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, de visita en Riad, dijo que “en un momento u otro, será necesario llegar a una negociación”.
En este sentido, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a reanudar el proceso de paz en Yemen y a detener todas las operaciones militares en el país.
“Debería haber un cese de las acciones militares lo antes posible”, declaró ante la prensa en Doha, donde participa en una conferencia sobre la prevención del crimen.
Los ataques seguirán
Arabia Saudí defendió la campaña militar en Yemen y dijo que las operaciones comienzan a dar sus frutos, pese a las críticas debido a los daños colaterales, la destrucción de infraestructuras civiles y una situación humanitaria.
Los bombardeos aéreos “van a proseguir”, insistió el sábado por la noche Asiri.
Desde el inicio de la operación el 26 de marzo, la coalición ha llevado a cabo 1.200 ataques, pasando de 35 bombardeos diarios a 50, 80 y finalmente, 120, indicó el portavoz, quien considera que han neutralizado la capacidad aérea y balística de los rebeldes y sus aliados, los militares leales al expresidente Alí Abdalá Saleh.
El ministerio de Defensa saudí dijo que desde el inicio de la operación aérea, las fuerzas saudíes habían matado a más de 500 hutíes en la frontera saudí-yemení y reconoció la muerte de seis militares por disparos de rebeldes en la zona.
Riad ha hecho oídos sordos a las peticiones por parte de las oenegés para crear un corredor humanitario que permita asistir a los miles de civiles atrapados en el conflicto.