5 de agosto de 2013 - 00:12

A 50 años del ''robo del siglo'', su protagonista se siente ''orgulloso''

Ronnie Biggs, de 83 años, discapacitado y casi mudo, manifestó que no se arrepiente de nada. Logró estar 36 años prófugo.

Medio siglo después del célebre ataque al tren postal Glasgow-Londres, el asaltante más conocido del golpe, Ronnie Biggs, autor de una rocambolesca fuga de 36 años, muestra su orgullo de haber participado en este robo legendario.

En la noche del 7 al 8 de agosto de 1963, el conductor de un tren postal, que efectuaba el recorrido entre la ciudad escocesa de Glasgow y la estación londinense de Euston, se detuvo en un punto aislado a la altura de Ledburn, al noroeste de Londres. Una señal roja en la vía le ordenaba detenerse, si bien era un engaño.

Los asaltantes lo golpean, desenganchan la locomotora y los dos primeros vagones, y descargan 120 bolsas que contenían 2,5 toneladas de dinero en efectivo. Todo ello, sin que el personal que se encontraba en los otros vagones se diera cuenta del golpe. Suma del botín: el equivalente a 52 millones de euros.

Cuando se aproxima el 50 aniversario del asalto, que coincidirá con su 84 cumpleaños, Ronnie Biggs avisa: "Si me quieren preguntar si lamento haber participado en el golpe, mi respuesta es no".

"Yo diría más: estoy orgulloso de haber formado parte del grupo. Estoy asimismo contento de ser presentado como el ?subalterno' o el ?cerebro'. Yo me encontraba allí esa noche de agosto, y eso es todo lo que cuenta. Soy uno de los pocos testigos -vivos o muertos- del ?robo del siglo'", comenta.

Él lamenta sin embargo algunos puntos, en especial, la muerte del conductor del tren que falleció a causa de las heridas infligidas, siete años después del golpe. "Él no fue la única víctima", añade.

"Las personas que han pagado un precio elevado son las familias, las familias de todos los implicados de los dos lados. Todos han pagado un precio, un precio muy elevado en el caso de mi familia".

El golpe fue rápidamente desenmascarado, gracias a un vecino alertado de la ausencia de actividades en una granja que los ladrones habían alquilado y abandonado tras el robo. Nueve de los 16 asaltantes fueron juzgados en 1964 y recibieron penas de 25 a 30 años de prisión.

El asalto fue arriesgado, pero son los 36 años de huida de Ronnie Biggs los que le han otorgado notoriedad.

En 1965, un año después de su condena, él consigue escapar de la prisión londinense de Wandsworth, al escalar el muro y huir posteriormente en una furgoneta.

Tras una fuga que lo conduce a Bélgica, Francia e incluso Australia, Biggs se exilia a Brasil, donde consigue huir de la policía gracias a papeles falsos y a varias operaciones quirúrgicas.

Sin embargo, enfermo y arruinado, decide regresar a Gran Bretaña en 2001 para cumplir su pena. Biggs, que fue puesto en libertad en 2009 por motivos de salud, actualmente vive en un hospicio en el norte de Londres.

Obligado a desplazarse en silla de ruedas y a comunicarse a través de un cartel especialmente concebido para ello, en el que figuran principalmente las letras del alfabeto, Ronnie Biggs no ha perdido nada de su sentido de la provocación: a principios de año, dirigió un gesto obsceno a los periodistas durante los funerales del cerebro del golpe, Bruce Reynolds.

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