8 de noviembre de 2012 - 01:38

América Latina espera cambios

América Latina, gran olvidada de EEUU en la última década, aguarda cambios hacia Cuba y en la fracasada guerra contra las drogas tras la reelección de Obama, aunque sin esperanzas de obtener su vieja reivindicación de acceso al mercado agrícola estadounidense.

Expertos consideran que la victoria del presidente demócrata puede llevar a cierta flexibilización hacia la isla comunista y a una política antidrogas menos centrada en la represión, pero la región es conciente de que no figura entre las prioridades de Washington.

América Latina estuvo prácticamente ausente en las campañas de Obama y de su rival republicano Mitt Romney.

La región sólo apareció en la campaña "como mercado para resolver los problemas económicos de Estados Unidos, que nos imponen medidas proteccionistas, sobre todo en la agricultura", lamentó recientemente Marco Aurelio García, el principal asesor en materia de relaciones internacionales de la presidenta brasileña Dilma Rousseff.

El vacío dejado por EEUU ha sido ocupado en parte por Brasil, que se ha afianzado como líder de una región que ha incrementado poco a poco su independencia de Washington desde 1999, cuando los presidentes sudamericanos convocados por Brasil se reunieron por primera vez a solas sin EEUU.

Desde entonces, la región ha ganado autonomía y creado sus propios organismos de coordinación de políticas regionales sin presencia de Washington, como la Unión de Naciones del Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac).

No se esperan cambios hacia Venezuela, a la cual Washington compra un millón de barriles de petróleo por día y no considera una amenaza, pero creen que Obama podría abrir la puerta a una flexibilización en Cuba.

"Obama sabe que no puede ser reelecto para un tercer mandato, por lo cual va a tener más libertad en estos cuatro años" que en su primer gobierno, dijo David Fleischer, de la Universidad de Brasilia.

La reelección de Obama despierta esperanzas sobre nuevas maneras de enfrentar la violencia del narcotráfico, que sólo en México, que comparte 3.200 km de frontera con EEUU, ha dejado 60.000 muertos en 6 años.

Obama tendrá "una mayor apertura para el debate sobre un cambio de enfoque represivo contra la producción y comercialización de la droga", estimó Mario Torrico, de la Facultad de Ciencias Sociales de México.

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