17 de abril de 2015 - 00:00

Alerta en México por el robo de material radiactivo

Las autoridades pidieron ayuda a la población para localizar un contenedor con iridio192 de uso industrial que fue sustraído de una camioneta en el estado de Tabasco.

Las autoridades de México pidieron ayer ayuda a la población para localizar un contenedor con iridio192, una fuente radiactiva de uso industrial “muy peligrosa”, que fue robado en el estado de Tabasco y que generó una alerta en el sur del país.

La Secretaría de Gobernación alertó la noche del miércoles que el material radiactivo fue sustraído de una camioneta de la empresa Garantía Radiográfica e Ingeniería en el municipio de Cárdenas (Tabasco), a unos 700 km de Ciudad de México.

Esta fuente radiactiva -iridio192 marcado como X-571-, utilizada en la práctica de radiografía industrial móvil, “se registra como categoría 2, es decir, en caso de que el material sea extraído del contenedor, se trata de una fuente muy peligrosa para las personas”, avisó Gobernación en un comunicado.

Un alto funcionario de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear dijo que el contenedor fue uno de los objetos robados del interior de la camioneta, que en ese momento estaba en el estacionamiento de una zona residencial.

Los ladrones no huyeron con ese vehículo sino con el otro que había en ese momento en la zona y que también robaron, explicó Christian Romero, subdirector de Impacto Radiológico y Emergencia de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear.
"Los ladrones no se dan cuenta de lo que están robando", estima Romero basándose en casos similares ocurridos en el pasado.

El contenedor, marcado con letras rojas que advierten del contenido radiactivo, es parecido a una caja de herramientas, de 50 cm de largo por 30 de ancho. En su interior resguarda una pequeña cápsula de dos centímetros de largo con un radio de medio con el material radiactivo adentro.

El contacto con la caja sellada, difícil de abrir si no se cuenta con herramientas especializadas, no representa riesgo para la salud, pero la cercanía directa con la sustancia radiactiva “podría llegar a ser fatal”, avisó Romero.

Alerta en cinco estados

La mañana de ayer, Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil, recalcó que este tipo de robos normalmente se producen sin que el ladrón conozca las características del material.

“Cada una de estas unidades que, en algún momento, por cualquier razón, han desaparecido del resguardo de las empresas que las tienen a su cargo, las hemos rescatado con ayuda de la población”, afirmó Puente a la televisora Milenio.

En caso de que alguien encuentre el contenedor, las autoridades solicitaron que dé aviso de inmediato y que establezca un perímetro de seguridad con radio mínimo de 30 metros. En caso de estar unos minutos o unas horas cerca del equipo, y sobre todo de la cápsula interior, una persona “puede sufrir daños a la salud, molestias en sus articulaciones hasta, si es mucho tiempo, posiblemente llegar a un cáncer en algunas zonas de su cuerpo”, describió Puente.

La alerta por el robo fue extendida a los estados de Tabasco, Veracruz, Campeche, Chiapas y Oaxaca. El iridio192 es un elemento radiactivo creado por el hombre que puede causar quemaduras, graves enfermedades e incluso muerte, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. La sustancia es utilizada para tratar el cáncer o en medidores industriales para soldaduras.

Historial de robos

Este caso es el último de una serie de robos en México que involucraron material peligroso. En diciembre de 2013, un grupo de ladrones -entre ellos un menor- hurtó un camión que transportaba equipo médico en desuso, aparentemente ignorando que contenía 60 gramos del isótopo altamente radiactivo cobalto60.

Cinco personas fueron arrestadas y hospitalizadas -y dadas de alta- por este caso, luego que las autoridades recuperaron el material tóxico.

En febrero pasado, las autoridades lograron recuperar en Hidalgo tres camionetas que habían sido robadas con material radiactivo para uso industrial. En todos estos casos se determinó que los ladrones buscaban robar sólo los vehículos e ignoraban la peligrosidad de la carga.

Además de material radiactivo, otro tipo de sustancias peligrosas han sido robadas recientemente en México, poniendo en peligro a la población y al medio ambiente.

El domingo, también en Tabasco, un derrame de hidrocarburo provocado por una toma clandestina de un oleoducto de la petrolera estatal Pemex contaminó varios ríos y dejó sin agua a más de medio millón de personas. Las tareas de limpieza continuaban, pero unas 100.000 personas seguían sin tener acceso al agua.

Un manto de misterio rodea una mancha de crudo

Taylor Energy Company tiene hoy un solo empleado, pero sigue operando para cumplir una misión: combatir una fuga de petróleo en el Golfo de México que ha pasado mayormente inadvertida a pesar de que ha generado manchas aceitosas de kilómetros de extensión por más de una década.

La empresa de Nueva Orleans ha restado importancia al impacto de la fuga en el medio ambiente, diciendo que equivale a una cantidad de fugas y filtraciones menores que el Golfo absorbe rutinariamente.

Pero una investigación ha encontrado evidencia de que el derrame es mucho peor de lo que Taylor -y el mismo gobierno- admiten. La Guardia Costera ofreció un nuevo estimado de la fuga que es unas 20 veces más grande que el que había reportado hace poco la empresa.

Expertos afirman que el derrame podría ser peor todavía, tal vez uno de los más grandes jamás registrados en el golfo, aunque no tanto como el de BP de 2010.

Los orígenes de la fuga se remontan a deslizamientos de barro generados por las olas del huracán Iván en setiembre de 2004. Ese fenómeno provocó el derrumbe de la plataforma de Taylor y dejó 28 pozos bajo sedimentos frente a la costa de Luisiana, a unos 145 metros de profundidad. Al no tener acceso a los pozos enterrados, es imposible tapar las fugas.

La empresa presentó el año pasado ante reguladores federales una “solución final”. Aun cuando los detalles no han sido revelados, plantea que expertos y funcionarios gubernamentales coinciden en que “lo mejor... es no tomar medidas afirmativas” debido a los posibles peligros para el medio ambiente. AP

LAS MAS LEIDAS