21 de noviembre de 2015 - 00:00

Alberto Carleti: “Vamos a tener menos de la mitad de una cosecha normal de cerezas”

Asegura que las pérdidas superarán el 60%, aunque la coyuntura internacional ayudará a que los precios se mantengan firmes. Cree que es necesario comenzar a mejorar los rendimientos.

Es uno de los referentes del negocio de la cereza en Argentina. Como productor, y con la visión más amplia que le da su condición de presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Tunuyán, Alberto Carleti analiza la coyuntura de la actividad, en un año complicado por el clima y por el contexto macroeconómico de la Argentina, entre otros factores.

-¿Cómo viene la temporada de cerezas?

-Venimos con diez o doce días de atraso en la cosecha, en todas las zonas productivas de la provincia. La floración fue muy larga, con días de frío, lluvias, con lo cual hay variedades que tuvieron un buen cuaje y otras no. Hay menos producción, estimamos que vamos a tener menos de la mitad de una cosecha normal de cerezas aunque eso, en parte, se va a compensar con el mayor calibre de los frutos que han llegado a desarrollarse.

-¿Hay poco movimiento en los empaques, entonces?

-Los empaques ya tendrían que haber empezado a trabajar las variedades primicia y sabemos de alguno que está haciendo algo, pero muy poco. El grueso de la cereza de la zona temprana debería salir durante la segunda quincena de noviembre y el grueso de la del Valle de Uco, desde fines de noviembre hasta unos días después del 20 de diciembre. Pero se va a demorar.

-¿Esto se va a reflejar en los volúmenes de producción?

-Sí, en la zona temprana, estamos hablando de los cultivos instalados al norte del río Mendoza, hay una merma muy grande de la producción. Estimamos que hay entre 35% y, en el mejor de los casos, el 40% de una cosecha normal. En este caso, con una agravante: las variedades primicia, que maduran en el inicio de la temporada, los frutos han tenido problemas de rajadura por el exceso de agua a raíz de las lluvias.

-¿Cuál es la situación en la zona productiva del Valle de Uco?

-Es muy heterogénea. Hay fincas que tienen más problemas que otras. Las que se considera que están bien, van a tener una producción del 50% de un año normal. Las que están mal, están con un 30% o  35%. Ese es el panorama del Valle de Uco.

-¿Cómo se presenta el panorama comercial?

-En cuanto a la cereza temprana, al haber poca oferta la alternativa más inmediata es el mercado interno. Porque la exportación no es negocio. De todas maneras, algo se va a tener que exportar, para ir manteniendo presencia en los mercados.

-¿Sigue firme la demanda externa?

-El mercado externo sigue siendo demandante. Pero tenemos dos situaciones que nos complican: por un lado, que desde este año no vamos a poder ingresar a China mientras no tengamos un Protocolo Fitosanitario. Y por otro, los costos elevados que tenemos, que de un año para el otro han aumentado, en promedio,  30%, tanto en la producción primaria como en el empaque y el retraso del tipo de cambio.

-¿Cómo creen que se van a comportar los precios en el mercado internacional?

-Los precios probablemente se vayan a mantener firmes, porque también Chile va tener menos producción y es muy posible que no vaya a disponer del número de cajas que estimaba poder ofertar esta temporada. Pero, insisto, independientemente de eso, con los costos que tenemos y este tipo de cambio, la ecuación no cierra.

-¿Los problemas de competitividad de la cereza de Mendoza pasan sólo por el contexto macroeconómico de Argentina?

-No, el sector hacia adentro tiene sus problemas. Hay que mejorar la ecuación productiva. En primer lugar, porque tenemos rendimientos muy dispares. Algunos años podemos llegar a 12.000 kilos por hectárea, y otros años no pasar de 4.000 kilos por hectárea, en una misma propiedad. Hay fincas que el año pasado dieron 10.000 kilos por hectárea, y este año van a andar alrededor de los 3.500 kilos por hectárea.

Es necesario mejorar los niveles de producción, para lo cual se necesita inversión, principalmente en variedades que no tienen tanta variabilidad productiva, en otros sistemas de conducción y en mayor tecnificación de los cultivos. Pero para que haya inversión se necesita previsibilidad, y ahí entramos en un tema sobre el cual podríamos escribir un libro.

-¿Cómo había sido el inicio de la temporada 2014?

-El año pasado tuvimos una situación que favoreció bastante, y fue que la industria estaba sin stock, totalmente desabastecida. Ejerció una presión sobre la demanda que terminó poniendo un piso de precio bastante elevado, de $ 10 a $ 12 el kilo, y eso se reflejó en el precio de la cereza para empaque, que llegó a estar entre $ 15 y $ 17. Por eso, a pesar de que ya teníamos complicaciones con los costos y el tipo de cambio, no fue una mala temporada, comparándola con otras producciones.

-¿Cómo va a quedar el sector, ahora, con menos producción y dificultades para exportar?

-Es una incertidumbre total. Por un lado, por la incidencia que pueda seguir teniendo el clima, porque si sigue lloviendo puede complicarnos mucho más. Por otra parte, hay que ver cuál será el precio en el mercado interno mayorista. Porque la oferta va a terminar concentrándose mayoritariamente en el mercado interno, por falta de competitividad para exportar, y la demanda interna de la mayoría de los productos está bastante retraída porque se ha resentido el poder adquisitivo de los consumidores.

Por eso, aunque hay una merma en la producción de cerezas, habrá que ver qué precio convalida el mercado. A eso hay que sumarle que, también en este caso, es muy amplia la brecha entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor, lo que termina afectando el nivel de consumo.

Sin poder ingresar a China

La cereza argentina nunca ha entrado en forma directa a China porque no hay acuerdo bilateral de sanidad vegetal, sino que lo hace a través de Hong Kong, por el denominado "Canal Gris". El año pasado se complicó mucho el paso de la fruta bajo ese sistema, y este año parece directamente imposible porque el organismo fitosanitario del país asiático aplica controles más estrictos. Así, Argentina va a poder llegar nada más que a Hong Kong, y no habrá acceso al mercado chino. 
Actualmente, el Ministerio de Agricultura, el Senasa y la Cancillería de Argentina están trabajando junto con el organismo específico de

China y con aportes de la Comisión de Cerezas de Mendoza y la Cámara Argentina de Productores de Cerezas  en el Protocolo Fitosanitario correspondiente.

Sobre este punto, el presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Tunuyán, Alberto Carleti, cree que “para este año va a ser imposible que esté aprobado, pero se está trabajando para que la cosecha de fines de 2016 se pueda contar con la inspección del órgano fitosanitario chino”. Argentina ya hizo el de pera y manzana, está muy avanzado el de uva, se está trabajando el de arándano y se empezó a trabajar con cerezas.

Explicó que “el sector de la cereza está trabajando intensamente, desde hace dos años, en ese acuerdo, y ha financiado parte de los costos de la gestión. El negocio de la cereza es una cosa con China y otra cosa sin China”.

LAS MAS LEIDAS