El sector vitivinícola aún no entra en la etapa fuerte de cosecha y ya encuentra dificultades para encontrar mano de obra. Referentes de la industria advirtieron que la falta de personal es un problema que se acentúa año y tras año y aseguraron que, de aquí en más, productores y bodegas deberán hacer grandes inversiones para poder levantar la uva en tiempo y forma.
A corto plazo aparecen soluciones como mejoras en las remuneraciones (más allá de lo que dicta el acuerdo sindical) e incorporación de elementos de cosecha asistida, pero en vistas a futuro los expertos apuestan a la implementación de la cosecha mecánica.
La recuperación de la oferta de mano de obra no parece ser una opción a la vista de los empresarios. Carlos Caselles, presidente de la empresa de Recursos Humanos, Master Consulting, comentó que “el problema de la falta de personal para cosecha se ha agudizado”.
Caselles reveló que no solo cuesta encontrar cosechadores locales sino que, además, hay cada vez menos disponibilidad de recurso humano de otras provincias. “En temporadas pasadas ha sido una solución rotunda traer trabajadores del norte argentino. Sin embargo, cada vez cuesta más encontrar gente de otras zonas del país”, aseguró.
“Por si fuera poco, las complicaciones climáticas de este año demandan mayor esfuerzo en la cosecha. Sin duda va a ser una temporada difícil”, agregó.
De todas formas, para Caselles la problemática no se limita a la vitivinicultura y tampoco a la industria local, sino que se extiende en todo el mundo. “Hay una clara tendencia a inclinarse por el trabajo urbano”, agregó.
Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, se mostró de acuerdo respecto a la tendencia por el trabajo urbano pero recordó algunas variables propias de Argentina que han intensificado el problema de falta de mano de obra.
Puntualmente, Pina se refirió al temor por parte de los trabajadores de perder los planes sociales que asisten a los desempleados. “Lo cierto es que los trabajadores pueden dejar de cobrar el plan social, trabajar en la cosecha y luego recuperar el beneficio que le provee el Estado”, comentó.
“Sin embargo, muchos obreros de viña temen no poder reincorporarse al subsidio del Gobierno y por eso eligen no trabajar durante la temporada. En otros casos, piden ser empleados informales”, lamentó Pina.
El corto y largo plazo
Más allá de las causas que llevan a la escasez de personal para levantar la cosecha vitivinícola, la cabeza de empresarios y productores está puesta en las posibles soluciones. Algunas están orientadas en el corto y otras en el largo plazo.
La alternativa más inmediata, que ya se ve en esta temporada, es el aumento de los sueldos. Carlos Caselles, explicó que al haber menos personal se paga más.
“Para atraer personal se ofrecen pagos que están por encima de lo que indica el convenio salarial con los gremios vitivinícolas”, señaló.
Una solución algo más compleja pero factible en el corto plazo es la adquisición de elementos para la cosecha asistida. Hilda Wilhem, presidenta de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) observó que muchas bodegas y productores están comprando bins, elevadores y volcadores automáticos.
“De esa forma se requiere menos personal para levantar la cosecha y el trabajo se hace más eficiente y productivo. Es una buena alternativa teniendo en cuenta que cada año cuesta más conseguir cosechadores”, comentó.
Por su parte, José Zuccardi, presidente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), coincidió en la profundización del problema de falta de mano de obra y aseguró que “gradualmente la vitivinicultura está pasando de la cosecha manual a la cosecha mecánica”.
Claro está, que esa alternativa requiere de grandes inversiones en maquinaria que, además, sólo puede ser utilizada solo en viñedos adaptados para esa clase de cosecha.
Carlos Caselles se mostró de acuerdo con Zuccardi y observó que “los nuevos viñedos, en general, se preparan desde un inicio para ser trabajados con cosecha mecánica”.