Decenas de miles de personas aclamaron hoy
Decenas de miles de personas aclamaron hoy
al papa Francisco
, quien recorrió en papamóvil descubierto una abarrotada plaza de
San Pedro del Vaticano
poco antes del comienzo de una misa solemne que marcará el inicio de su pontificado.
Francisco
dio varias vueltas a la plaza entre vítores y aplausos de los fieles en un día primaveral y soleado en
Roma
. El papa bajó del vehículo en una ocasión para bendecir a un enfermo. También besó a varios niños durante el recorrido, en el que las campanas de la basílica repicaron en señal de júbilo.
Numerosas banderas latinoamericanas y sobre todo argentinas, país de origen de Francisco, colorearon el recorrido del papa. Una de ellas, por ejemplo, mostraba una imagen grande del pontífice junto al escudo de su equipo favorito de fútbol en Argentina: San Lorenzo de Almagro.
Francisco, de 76 años, enfrenta un papado marcado por la profunda crisis de la Iglesia católica, sumida en diversos escándalos de corrupción.
"Es un acontecimiento que abre la visión de la Iglesia. Con el papa Francisco tendremos una Iglesia más cercana al pueblo y al mundo moderno", dijo esperanzado un sacerdote colombiano Rodrigo Grajales, de 31 años.
Antes de iniciar esta histórica jornada, el papa se dirigió de manera inesperada a los numerosos fieles que realizaban de madrugada una vigilia en la catedral de Buenos Aires, y les pidió que dejen de lado los "odios" y las "envidias", y "no teman a Dios, que "siempre perdona", en unas palabras que fueron difundidas por altavoces en la Plaza de Mayo.
Antes de volver a presentarse ante los peregrinos, Francisco -el primer latinoamericano y primer jesuita- rezó ante la tumba de San Pedro, el padre de la Iglesia, situada debajo del altar mayor de la basílica, acompañado por una decena de representantes de las iglesias católicas orientales.
Junto a la tumba estaban el anillo de pescador y el palio (una larga estola blanca que se coloca encima de la casulla), los dos símbolos de poder papal, que posteriormente deben serle entregados.
El Sumo Pontífice se reunió a continuación con sus 180 concelebrantes, con quienes debía dirigirse todos juntos en procesión hacia el altar erigido en el exterior de la plaza cantando el "Laudes Regiae", una letanía de invocación en honor a Cristo.