Políticos argentinos de distintos partidos e ideologías celebraron la elección de Jorge Bergoglio como Papa y destacaron su personalidad y el hecho de que sea latinoamericano, aunque otros resaltaron como aspectos negativos su postura contra el matrimonio entre personas del mismo sexo y lo relacionaron con la dictadura.
Entre los gobernadores, el de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, se declaró convencido de que “con la humildad de un grande Bergoglio encarará caminos para la Iglesia y los fieles de unidad, paz y amor”. El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, dijo sentir “alegría y orgullo por el gran Papa que tendrá el mundo”. Y el cordobés José Manuel de la Sota, en cambio, fue más coloquial: “¡Te queremos, Papa Francisco! Llenas de alegría nuestros corazones”.
El líder del Frente Amplio Progresista (FAP), Hermes Binner, destacó que Bergoglio es un “hombre de diálogo”. Julio Cobos tuiteó la foto de una reunión que tuvo en 2008, siendo vicepresidente, con la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina, que lideraba Bergoglio. “Dios me dio la oportunidad de conocer al nuevo Papa. Confío en él para esta ardua tarea y para realizar las reformas que la Iglesia requiere”, apuntó Cobos.
El diputado radical Ricardo Alfonsín destacó que "Bergoglio supo tender su mano a los desposeídos” y el macrista Federico Pinedo pidió que “Dios le dé fuerzas”. Patricia Bullrich dijo que Bergoglio es “un jesuita, un hombre de valores”. Y Fernando Pino Solanas opinó que la elección de un Papa latinoamericano “es un gran gesto para la región” y resaltó que Bergoglio es “una figura notable de la Iglesia”.
El diputado del Frente para la Victoria Facundo Moyano, hijo del líder de la CGT opositora, escribió: “Es esperanzador para la Iglesia que el Papa sea latinoamericano y elija llamarse Francisco. Ojalá cobre impulso la opción por los pobres”.
El senador radical Ernesto Sanz declaró que es “un orgullo para los católicos de la Argentina y Latinoamérica” y María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica) le deseó “toda la suerte”. El intendente de Tigre, Sergio Massa, declaró su “felicidad, emoción y orgullo, como argentino y católico” y el de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, tuiteó: “¡Qué alegría que sea mi amigo!”.
Pero no todos fueron halagos para el nuevo líder de la Iglesia en el mundo. El líder del Partido Obrero, Jorge Altamira, se preguntó: “¿Abrirá los archivos de la Iglesia sobre su papel bajo la dictadura?”. Y la legisladora porteña María Rachid, defensora histórica de los derechos de los homosexuales, recordó que “para Bergoglio el matrimonio igualitario era un 'plan del demonio'”.