29 de febrero de 2016 - 00:00

A juicio por destruir monumentos

Buscan que la Corte Internacional de La Haya abra un inédito proceso contra un jefe tuareg de malí que habría organizado la demolición de los mausoleos de Tombuctú en 2012.

La acusación intentará a partir de mañana, en un caso inédito, convencer a la Corte Penal Internacional de que abra un proceso contra un jefe tuareg malí, presuntamente vinculado a Al Qaeda, por organizar la destrucción de mausoleos en Tombuctú en 2012.

Ahmad al Faqi al Mahdi es el primer yihadista encarcelado por el CPI, el primer sospechoso detenido en el marco de la investigación sobre los episodios de violencia de 2012 a 2013 en Malí y el primero acusado de destruir edificios religiosos y monumentos históricos.

Durante la audiencia destinada a confirmar los cargos antes de un eventual juicio, prevista mañana y pasado, la fiscalía defenderá que su investigación contra Al Faqi, de unos 40 años, es bastante sólida para justificar la celebración de un proceso.

Tombuctú, fundada entre los siglos XI y XII por tribus tuaregs e inscripta como Patrimonio Mundial de la Humanidad, fue un gran centro intelectual del Islam y una antigua ciudad mercantil próspera. La “ciudad de los 333 santos” conoció su apogeo en el siglo XV.

La destrucción en 2012 de catorce mausoleos de santos musulmanes a manos del grupo yihadista malí Ansar Dine en nombre de la lucha contra la “idolatría”, provocó una oleada de indignación internacional.

Según la orden de detención emitida contra Al Faqi, este último es responsable de crímenes de guerra.

Como presunto jefe de la brigada de buenas costumbres, habría dirigido y participado personalmente en los ataques contra nueve mausoleos y una de las mezquitas más importantes de la ciudad, Sidi Yahya, entre el 30 de junio y el 10 de julio de 2012.

“Es un caso muy fuerte”, asegura Stephen Rapp, ex diplomático estadounidense especializado en crímenes de guerra, para quien “la destrucción de objetos religiosos, culturales o históricos, así como patrimonio, es otra manera de destruir una civilización”.

Tombuctú era “un centro de civilización, cuando Europa, en el mismo momento, estaba sumida en una época oscura”, según Rapp, que trabaja ahora para el Instituto de La Haya para la Justicia mundial.

Las oenegés temen, sin embargo, que nunca se haga justicia para las numerosas víctimas de los crímenes perpetrados entre 2012 y 2013 en Malí, por lo que instan a la CPI a ampliar los cargos contra Al Faqi para incluir violaciones y matrimonios forzados, especialmente.

“Nosotros pensamos por supuesto que la destrucción de objetos culturales y patrimonio es un crimen de guerra”, señala Carrie Comer, representante de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) en la CPI.

No obstante, Comer recuerda que “las destrucciones de bienes culturales no es la única cosa de la que se le acusa a este hombre”, en referencia a las “alegaciones creíbles” que los tribunales malíes han emitido contra 15 personas, entre ellas Al Faqi.

Según la acusación, Al Faqi era uno de los jefes de Ansar Dine, un grupo islamista radical vinculado a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Y, contra todo pronóstico, Níger, país vecino de Malí, lo entregó a la CPI en setiembre.

La CPI abrió en 2013 una investigación sobre las atrocidades que los grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda habían cometido en Malí, donde tomaron el norte del país entre marzo y abril de 2012 tras la desbandada del ejército frente a una rebelión mayoritariamente tuareg.

Detalles

¿Qué son estos mausoleos ?

Tombuctú es una ciudad fundada en el siglo V, del norte de Malí, inscripta en 1988 como     Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco y reclasificada en 2012 como patrimonio mundial en peligro.

Los mausoleos de esta ciudad son las tumbas de personalidades veneradas, consideradas "santas". Actualmente, hay 22 mausoleos, de los cuales 13 inscriptos en la lista de la Unesco.

¿Cuándo se construyeron ?

Los más antiguos datan del siglo XIV.

¿Quiénes los erigieron?

Su edificación inicial es una obra colectiva y anónima, aunque también interviene la familia o los discípulos del santo concernido.

¿Por qué son importantes?

Tombuctú es conocida gracias a estos mausoleos como la “ciudad de los 333 santos”. Junto a las históricas mezquitas de la ciudad, los mausoleos son un testimonio “del pasado prestigioso de Tombuctú”, según la Unesco, que recuerda que fueron “lugares de peregrinaje” para los malienses y para los habitantes de los países limítrofes de África occidental.

¿Quién los destruyó?

Catorce mausoleos fueron destruidos por grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda, como Ansar Dine, en nombre de la lucha contra la “idolatría” en 2012.

Estos grupos dictaron su ley en el norte de Malí desde marzo de 2012 hasta el lanzamiento en enero de 2013 de una operación militar internacional abanderada por Francia, que sigue activa actualmente.

¿Cómo fueron reconstruidos?

Su reconstrucción se inició en 2014 gracias a un programa de la Unesco financiado por varios países e instituciones. Las obras finalizaron en julio de 2015.

LAS MAS LEIDAS