¿Fin de la impunidad o escenificación electoral? España se preguntaba ayer si el ex director del FMI Rodrigo Rato, detenido temporalmente el jueves bajo el foco de las cámaras, es el chivo expiatorio de la derecha en la lucha contra la corrupción.
¿Fin de la impunidad o escenificación electoral? España se preguntaba ayer si el ex director del FMI Rodrigo Rato, detenido temporalmente el jueves bajo el foco de las cámaras, es el chivo expiatorio de la derecha en la lucha contra la corrupción.
“Chivo expiatorio” era la expresión que estaba en boca de todos y en la totalidad de los periódicos, que mostraban la foto del ex ministro de Economía, considerado durante mucho tiempo el artífice del “milagro” económico español antes de la crisis, entrando en un coche policial.
Para la mayoría de los analistas, el ex director del FMI entre 2004 y 2007 es el chivo expiatorio del Partido Popular (PP, derecha), la formación del jefe de gobierno Mariano Rajoy, acusado de no hacer todo lo necesario para luchar contra una corrupción que indigna a los españoles.
Sobre todo, teniendo en cuenta que los conservadores están perdiendo terreno en los sondeos a medida que se acercan las elecciones municipales y regionales del 24 de mayo y las generales de finales de año.
Quemado
"El PP está constatando que la corrupción está haciendo mucho más daño de lo que pensaba y que no va a poder recuperar votos sólo con el discurso de la recuperación y ha visto en Rato una oportunidad", consideró el politólogo Antón Losada, señalando que ya estaba "quemado y han decidido convertirlo en un ejemplo".
Si realmente se ha tratado de un sacrificio, no parece haber satisfecho ni a la oposición ni a los movimientos ciudadanos, muy activos en las redes sociales.
“Estamos frente a un gobierno que es el gobierno de la corrupción y no lo digo yo, lo están diciendo los jueces”, declaró por su parte el líder del partido antiliberal Podemos, Pablo Iglesias.
El portavoz del Partido Socialista (PSOE), principal fuerza de la oposición, Antonio Hernando, consideró que “Gobierno y PP son un Titanic que se hunde y Rajoy pretende seguir tocando el violín y tirando gente por la borda”.