15 de mayo de 2015 - 00:00

“Mi música tiene varias aristas y me gustan todas”

Marcelo Torres, el bajista que compartió escenario con Spinetta, el Indio y otras grandes estrellas, llega esta noche al Le Parc. Esta es la primera vez que se presenta en la provincia, con su grupo Proyecto Marcelo Torres, y su nuevo disco “Universos en

Un artista de muchos mundos, de muchos universos. Si algo tiene Marcelo Torres es la música enlazada con el alma. A los 5 años tuvo una revelación sobre su destino sonoro y desde entonces no titubeó en seguirlo. Su vocación temprana lo llevó a ser autodidacta, y a perfeccionarse para acompañar con su bajo a grandes músicos como Lito Vitae, Luis Alberto Spinetta, Adriana Varela y el Indio Solari.

Hoy, después de habitar tantos grandes universos, presenta en formato trío su último disco "Universos en miniatura". Esta nueva formación, en la que Marcelo Torres deja fluir la música que sale de su interior, está compuesta por Abel Rogantini en piano y Diego Alejandro en batería y percusión.

Un trabajo casi sin letra que evoca los distintos mundos que Marcelo Torres lleva adentro y a sus protagonistas que lo inspiran: "Cuando compongo música siempre estoy pensando en alguien, dedicándola. Como que siento que es una ofrenda", explica el bajista.

Sus palabras no sólo se estancan en lo meramente musical porque, como artista nato, su conexión con este lenguaje es primigenia, pura. Así, cada respuesta que Marcelo da, oculta en su raíz algo mucho más trascendental que le sirve este hombre de sonidos para sembrar en el lector la sabiduría de un músico de vocación y alma.

-En este nuevo proyecto en formato trío del que sos parte, ¿has encontrado tu identidad musical más fuerte?

-Principalmente he encontrado una cierta estabilidad grupal. Digamos en el tipo de música que estoy haciendo y en general, no es tan fácil generar un proyecto y sostenerlo. Venimos hace varios años, y con este disco se estabilizó más todavía. A pesar de esto, en sí la música que hago no depende del proyecto, va surgiendo de manera independiente del grupo.

Así es que logro canalizar esa música, teniendo un grupo estable con músicos que conocés y confiás. El resultado es que la melodía surge más dinámica, con más espontaneidad, más fresca. La verdad es que en ese sentido es genial.

-Después de tantos grandes universos en los que has tocado, ¿qué pequeños universos evoca tu nuevo disco?

-Justamente, he andado por tantos lugares musicalmente, que cuando he salido de ahí me he llevado cosas. Cuando compongo mi música, encuentro todos esos elementos de una manera que interactúan mis influencias, las de otros músicos o lo que yo traigo en mi cultura. Todo eso se une en mí.

Entonces, cuando hago canciones no estoy respondiendo a una característica unívoca, mi música tiene varias aristas y me gustan todas.

Por eso son universos en miniatura, porque cada canción en cierta manera es una llave donde uno entra y se encuentra con un montón de cuestiones musicales que van más allá del estilo. Muchas veces me cuesta decir a qué tipo de música me dedico.

Es difícil clasificarme; en mi disco encontrás una versión de la canción de Spinetta, una zamba dedicada a mi padre, un candombe dedicado a mi madre, una canción dedicada a Galileo Galilei que es una especie de obra más clásica, hay de todo.

Lo que sí sostengo es que todas son el reflejo de una verdad musical, no hay ninguna especulación, no hago ninguna canción para vender más discos, eso no existe en mi mundo musical.

-Que bueno que lo que te surge de vos y tu música sea tan sincero…

-No puedo sentir la música de otra forma, mi relación con la música es muy profunda. Mi primer contacto con la música fue a los 5 años cuando tuve una revelación, es como algo que me causó una gran felicidad. Y luego hacerla también. Ese contacto es lo que, a esta altura de mi vida, sigo buscando.

Lo que el músico siente cuando hace su trabajo es en parte lo que también le sucede al que la escucha y la recibe. Si me siento feliz al hacer lo que estoy haciendo, por una cuestión de sintonía, de onda puede suceder que a esa persona le pase lo mismo. De eso se trata cuando un artista expone su arte.

- ¿Quién o quiénes que te inspiran y guían en este nuevo trabajo?

-En general cuando compongo música siempre estoy pensando en alguien, dedicándola. Como que siento que es una ofrenda y me sirve como un punto de partida o de transición a la propia composición. Como lo que hago es instrumental, esa dedicatoria queda para mi. Incluyo gente cercana a mi, que yo amo y también a los músicos que me ayudaron de alguna manera.

Uno como músico o pintor siempre tiene una familia de artistas que, aunque no nos conozcas, ayudaron en tu formación. Dentro de esta familia, encuentro a Spinetta con quien tuve un acercamiento tremendo porque, además de ser una fuente de inspiración y base de mi formación musical, también tuve la oportunidad de compartir y tocar con él.

Llegamos a un nivel de conexión máxima, porque a otros miembros de esa familia tal vez los he visto tocar pero nunca voy a tener la oportunidad de conocerlos así. Los discos hablan de alguna manera de los artistas y mantienen viva la llama de la vida de ese artista que ya partió. Cuando una escucha algo de esa persona, esa energía late en este momento, ahí no hay tiempo, no hay nada más que eso.

- ¿Y cómo te relacionás con tus escuchas?

-Siento que mi música, al no tener casi letra, crea un puente con las imágenes, pero en todo caso con las imágenes que se crea el que la escucha. Y esa es la parte del complemento, cuando uno pone en el aire música o en circulación un trabajo creativo lo único que espera es que a la persona que le llega pueda complementar lo que le falta con su imaginación. Ahí se genera el momento máximo de la creación misma.

Por ahí yo no pienso tanto en las personas cuando creo una canción, pero ciertamente me hace feliz cuando me comentan que tal música les llegó, ahí hay una especie de culminación. No sólo cuando llegó, sino también cuando les generó un cambio respecto a la sensibilidad de la persona que lo está recibiendo.

- ¿Qué podés adelantar del show del viernes?

-Cuando uno toca es la exposición máxima de un artista, acá no hay pantallas. Solamente van a haber tres personas que están frente al público mostrando lo que están sintiendo en ese momento, eso tiene un gran valor. Ojalá podamos lograr eso en la mayor calidad para movilizar a la gente.

Y esto se relaciona con la primer pregunta, porque yo con este grupo estoy tranquilo, vamos por un buen camino. Cuando nos metemos en la música, vamos recorriendo juntos todo ese tránsito y eso genera cosas buenísimas. Todos los conciertos de alguna manera son diferentes.

LAS MAS LEIDAS