Con el fin de que los rebeldes se comporten como “combatientes y no asesinos”, una ONG siria les enseña las leyes de la guerra durante una formación en la que los rivales en el frente se convierten en compañeros por unos días.
Con el fin de que los rebeldes se comporten como “combatientes y no asesinos”, una ONG siria les enseña las leyes de la guerra durante una formación en la que los rivales en el frente se convierten en compañeros por unos días.
Un millar de rebeldes han seguido el curso de la Academia Afaq (“Perspectivas”) desde mediados de 2013, ya sea en su sede en Gaziantep, en el sur de Turquía, o en tres centros en Siria.
La idea nació “a fines de 2011, cuando la revolución se convirtió en lucha armada. Nos percatamos de que los hombres del Ejército Sirio Libre empezaban a cometer violaciones de los derechos humanos”, explica uno de sus fundadores, Usama Shubargi. “Al principio nos decíamos: son errores sin importancia, miren todo lo que ha hecho el régimen durante este tiempo”, pero un año más tarde, “había cada vez más” atrocidades, explica.
"Se empezaba robando coches, pero luego llegaron las ejecuciones, sin juicio ni pruebas. Comenzábamos a traicionar los valores de la revolución".
Shubargi, de 37 años, es un farmacéutico-biólogo formado en Francia que estuvo encarcelado en 2003. Pacifista y miembro del Consejo Nacional Sirio, obtuvo de la coalición apoyada por los países del Golfo financiación para montar la academia en Gaziantep. Hoy, los 250.000 dólares anuales con los que cuenta proceden principalmente de países occidentales.
Los primeros 20 alumnos fueron enviados a la academia por sus comandantes en julio de 2013. Cinco días de cursos teóricos, ejercicios y simulaciones para entender que las armas no son una licencia para todo y que hay que respetar a las autoridades civiles.
Los cinco fundadores se inspiran en las convenciones de Ginebra y sobre todo en los programas de la ONG suiza “Geneva Call”, especializada en la protección de civiles en los conflictos.
El contenido “lo adaptamos a la cultura siria, reservando un amplio lugar al Islam, para que no crean que tratamos de inculcarles algo del extranjero. Una versión demasiado occidental no funcionaría”, explica Shubargi.
Hay cursos teóricos y ejercicios prácticos. Los versículos del Corán que condenan las atrocidades y la violencia gratuita son citados a modo de epígrafes.