27 de mayo de 2018 - 00:00

Ya ganamos el Mundial - Por Maxi Salgado

Más allá de lo que pase en Rusia, el fútbol de Mendoza ha tenido una temporada que merece enmarcarse.

Mendoza estuvo durante mucho tiempo a la sombra de otras plazas futbolísticas como Rosario, Córdoba y hasta Tucumán. Eran la meca que veíamos al pie de la cordillera.

Desde que perdimos aquella oportunidad de insertarnos en el fútbol grande, como lo consiguieron los cordobeses a través de sus actuaciones en los Nacionales, nuestro fútbol tuvo que remar bastante para poder comenzar a hacerse un lugar en el mapa futbolístico de nuestro país.

Hoy, la situación ha cambiado radicalmente y hay que disfrutarlo. Si Gimnasia consigue esta tarde el ansiado ascenso a la B Nacional, como ocurrió allá por diciembre de 2014, Mendoza estará cerrando una temporada que ha sido la mejor en décadas.

Lo realizado por Godoy Cruz volvió a ser superlativo y ya nos estamos acostumbrando a que ello suceda. El propio Tomba ha subido tanto la vara que ahora se espera mínimo una clasificación a una copa internacional, pero es real que pocos esperaban que llegara a pelear palmo a palmo el título con Boca. Es más, si el torneo hubiera sido corto como aquellos que inventó Grondona, el Expreso estaría hoy festejando el primer título mendocino en Primera División porque fue el que más puntos sumó en el semestre.

La demostración de que cuando se trabaja seriamente las cosas terminan siendo positivas.

“No coincido con Mansur en un montón de cosas, pero no se puede negar que al club le ha dado un vuelco que ha sido muy importante”, me decía hace un tiempo un ex dirigente del club tombino.

Lo mismo pasó con Gimnasia, que volvió a ser protagonista del certamen Federal consiguiendo el récord histórico de partidos invictos y hasta cayendo, hasta ahora, en sólo 3 partidos en el torneo. Un equipo que acostumbró a sus hinchas a estar siempre en la discusión, muy lejos de aquellos años 90 cuando estaba hundido en la Liga Mendocina y le parecía inalcanzable meterse entre los mejores equipos del país.

Este Gimnasia, en lo futbolístico, se parece al de los 70, que de la mano de Víctor Legrotaglie enamoraba a propios y extraños. Y en lo institucional ha tenido un crecimiento inaudito. Una nueva demostración de que todo se construye cuando hay bases sólidas. El resultado de esta tarde, el que todos esperamos sea positivo, no cambiará en nada el momento. Porque el proyecto está más allá de un resultado deportivo, aunque obviamente que siempre los triunfos ayudan porque entusiasman.

Si durante mucho tiempo se defendió que la Selección argentina no había fracasado por perder tres finales consecutivas, tampoco debería usarse esa palabra si el Lobo se queda en el Federal A.

Del otro lado del parque, Independiente Rivadavia ha aportado mucho para el crecimiento de nuestro fútbol. Su permanencia por más de una década en la B Nacional es un logro. Y si no, veamos cuántos equipos fueron y vinieron desde que el Azul está instalado en la categoría. Desajustes dirigenciales han influido en su realidad, pero ahora parece más ordenado y hasta prometen el armado de un plantel que vaya por todo. Ya no tiene la mochila de un descenso que acosaba permanentemente, como sí pasó en los últimos tres años.

Pero no todo termina allí. Porque esta temporada también se despertó un gigante dormido: Huracán Las Heras. El Globo hizo una campaña que superó las expectativas en su debut en el Federal A, donde en principio sólo buscaba hacer pie. Con la experiencia de la temporada inicial, los dirigentes ahora tendrán la posibilidad de pensar en algo más. Los lasherinos cuentan con una de las hinchadas más importantes de la región, y eso es un plus enorme.

Mientras que Maipú no sólo consiguió mantenerse en una temporada que fue bisagra por la reforma de los certámenes, sino que sorprendió con una actuación soberbia en la Copa Argentina al derrotar 3 a 0 a Chacarita. Con sus actuaciones en el Cruzado, el Mágico González acaba de dar un salto enorme al llegar a San Lorenzo, y eso es un motivo más de orgullo para los Botelleros.

Y, aunque para muchos sea menor, el ascenso meteórico de Fadep (el equipo de Sebastián Torrico) también es otra enorme alegría para la Liga Mendocina. La Fundación Amigos por el Deporte ganó el ex torneo del Interior y estará jugando el ex Federal B. Sólo falta que se vuelva a despertar San Martín, que por ahora cura sus heridas en el torneo local, para entonces poder cantar cartón lleno.

Los hinchas, a los que con razón se les infla el pecho, deben acompañar ahora este crecimiento. En un año en el que ahora todos miraremos a Rusia, en Mendoza podemos gritar que ya ganamos nuestro Mundial.

LAS MAS LEIDAS