En plataformas como TikTok e Instagram se ha popularizado el denominado "Swing Test", una tendencia impulsada por la creadora de contenido Anastasia Klimov que promete evaluar si un alimento conviene al organismo a través de los movimientos del cuerpo.
La evaluación, difundida en vídeos grabados desde los pasillos de un supermercado, consiste en colocarse de pie en postura neutra y sostener un producto o lata de conservas pegado al pecho, cerca del esternón.
Según la explicación compartida en redes, si el cuerpo se inclina ligeramente hacia adelante equivale a un "sí" de aceptación del insumo, mientras que una inclinación hacia atrás representa un "no" como señal de rechazo o intolerancia.
En el metraje que detonó la conversación digital, la creadora utilizó un envase de sardinas como ejemplo, presentando el procedimiento como una técnica ligada a la kinesiología aplicada.
Sin embargo, especialistas en salud, nutriólogos y divulagdores científicos han intervenido para aclarar que el método carece de cualquier fundamento o validez diagnóstica para determinar alergias, intolerancias o sensibilidades nutricionales.
Los expertos explicaron que la inclinación espontánea responde al efecto ideomotor, un fenómeno neurológico caracterizado por pequeños movimientos musculares involuntarios causados por la sugestión, las expectativas o los pensamientos del individuo, y no por una lectura de las propiedades biológicas del ingrediente.
A pesar de acumular millones de reproducciones, la recomendación ha desatado una intensa ola de memes y comentarios sarcásticos entre la comunidad virtual.
Ante la constante proliferación de métodos caseros sobre nutrición en internet, los profesionales de la salud recomiendan acudir a consulta médica o nutricional antes de modificar cualquier dieta basada en tendencias virales.
En particular, el uso de movimientos corporales para determinar si un alimento es adecuado para una persona no está validado como método médico para diagnosticar alergias o intolerancias. Por eso, estos métodos no deben considerarse como una prueba de salud, a pesar de su apariencia de simplicidad.
Que una persona se incline hacia un lado después de sostener un alimento no demuestra que ese producto sea beneficioso, perjudicial o incompatible con su organismo.
En caso de una reacción intensa después de consumir un alimento, especialmente si aparecen dificultad para respirar, hinchazón de labios, lengua o garganta, mareo, desmayo o una reacción generalizada, es importante buscar atención médica urgente. Estos síntomas pueden ser compatibles con una reacción alérgica grave y no deben valorarse mediante pruebas caseras o métodos difundidos en redes sociales.