Tras la gran gran difusión que tienen en la prensa los llamados telefónicos que realiza el papa Francisco a fieles que le escriben y se comunican con él, el Vaticano difundió hoy un comunicado en el que explicó que esas comunicaciones no tienen consecuencia sobre la enseñanza de la Iglesia Católica y que las noticias sobre ellas pueden provocar "confusión". Lo que el Papa diga a los fieles en sus conversaciones privadas no refleja la posición de la Iglesia, sostuvo el vocero del Vaticano ayer.
El reverendo Federico Lombardi hizo esta declaración inusual luego de días de especulaciones de que el Pontífice querría modificar la norma de la Iglesia católica que prohíbe dar la comunión a los fieles que vuelven a casarse después de un divorcio.
El tema se planteó al conocerse que Francisco llamó por teléfono a una mujer argentina que le pidió consejo, señalando que su párroco le negó acceso a los sacramentos porque el matrimonio anterior de su cónyuge no había sido anulado.
Según el esposo, Julio Sabetta, Francisco dijo a su mujer que estaba libre de pecado y podía tomar la comunión.
Sabetta dijo que recibió la llamada del papa Jorge Mario Bergoglio el lunes por la tarde en su casa en San Lorenzo, en la provincia argentina de Santa Fe.
Añadió que su esposa, Jacqui Lisbona, tomó el teléfono y habló directamente con el Papa.
"Dijo que quedaba libre de todo pecado, que bendijo a toda la familia, que quedaba libre para comulgar de aquí en más, que rezáramos por él... Fue algo muy maravilloso", expresó Sabetta, y añadió que después de la conversación, todos se abrazaron y lloraron.
El Pontífice ha convocado a un Sínodo para octubre para discutir una amplia gama de asuntos de familia, como la anticoncepción, el matrimonio y el divorcio. En un paso sin precedentes de cara a esa reunión, el Vaticano envió a todos los obispos del mundo un cuestionario para determinar si el común de los católicos conoce o aplica el magisterio de la Iglesia en esos asuntos.
La cuestión de si los católicos divorciados y vueltos a casar merecen un tratamiento diferente ha provocado un encendido debate entre cardenales, obispos y teólogos de cara al Sínodo y es un tema al que Francisco asigna particular importancia.
El Papa aparentemente dijo a Lisbona que hiciera caso omiso de lo dicho por su párroco, que algunos católicos "tratan de ser más papistas que el Papa" y le aconsejó que tomara la comunión en otra parroquia.
Pero la declaración de Lombardi, difundida en italiano, inglés y español, advierte que "hay que evitar deducir de esta circunstancia (las conversaciones privadas del Papa) consecuencias relativas a la enseñanza de la Iglesia".