Actualmente los zapatos con tacón y plataformas son territorio femenino, esto no siempre fue así. Acompañando a la humanidad desde tiempos inmemoriales, en un principio, usar tacones era "cosa de hombres".
Actualmente los zapatos con tacón y plataformas son territorio femenino, esto no siempre fue así. Acompañando a la humanidad desde tiempos inmemoriales, en un principio, usar tacones era "cosa de hombres".
Vamos siglo IV antes de Cristo, donde aparentemente los carniceros egipcios se calzaban tacones para evitar el contacto con la sangre de animales sacrificados. Aunque algunos historiadores niegan el episodio egipcio, todos aceptan que en la Grecia Clásica existían unas sandalias con plataforma llamadas kothorni (muy similares a las de moda actualmente). Podían verse en obras teatrales.
Según Esquilo la altura indicaba el estatus del actor, digamos que un Brandoni estaría por los 30 cm y un Estébanez... (queda al criterio de cada uno). Además, los kothorni eran muy populares entre las prostitutas, tanto en Grecia como Roma. Sobre suelas de corcho, podían medir desde ocho centímetros a treinta.
Llegando a la oscuridad medieval nos encontramos con el "chapín". Calzado sumamente monstruosos pero práctico a la hora de escapar al barro y suciedades callejeras. Utilizado por ambos géneros, algunos llegaron a medir cincuenta centímetros. Esta edad será testigo de algo trascendental: por primera vez en la historia de la humanidad una mujer utiliza tacones por razones estéticas.
Se trató de la diminuta Catalina de Médicis, durante su matrimonio con el rey francés Enrique II de Orleans. Corría el año 1533 y la italiana se preocupó por estar a la altura de las circunstancias.
Nos quedamos en Francia, los tacones fueron convertidos en símbolo de distinción a partir del reinado de Luis XIV. Sólo podían lucirse en pies nobles. Además, eran consideramos muy masculinos.
Por eso vemos a tantos monarcas retratados con tacos, "calzas", pelucas y montañas de encaje. La Revolución Francesa dijo basta, cortó cabezas nobles y tacones.Todos debíamos ser iguales y demostrarlo. Durante un largo período se volvió a caminar con los pies sobre la tierra.
Por fin hacia 1818, Occidente hace un gran descubrimiento: el pie izquierdo es diferente al derecho. Con esta nueva información los zapatos empiezan a ser más cómodos. Estimamos que es un dato advertido anteriormente, pero recién en este momento lo aplican en la confección de calzados que, desde 1860, se fabricaron de manera industrial.
Una anécdota singular sucedió pocos años más tarde en Argentina. "El Nacional" (diario porteño) se mofaba de Nicolás Avellaneda utilizando siempre diminutivos, haciéndose eco de una broma bastante generalizada sobre la estatura del presidente. Lo denominaban "chingolo" o "taquito" porque como relata B.J. Moreno: "…tuvo Avellaneda la costumbre de agregar a su calzado tacos excesivos, que descomponían la línea correcta de su cuerpo, dándole una inclinación forzada, y obligándole a mesurar su marcha…". Remata Th. T. MacGann: "… aparecía así como alguien casi femenino en una sociedad que consideraba la virilidad como un galardón…".
Como puede observarse, los tacones mutaron de símbolo varonil a emblema femenino. Desde una mirada actual la moda del Rey Sol no resulta masculina, hoy vestiría traje y corbata.
Con este ejemplo superficial, pero sumamente concreto, buscamos demostrar que siempre es importante examinar a los hombres en su contexto. Sin naturalizar al mundo desde el propio entramado cultural. Un pasado analizado con ojos del presente no dice nada, confunde, es un fraude.