30 de diciembre de 2015 - 16:10

Una visión psicológica del travestismo

Según especialistas, esta condición se encuentra lejos de ser considerada una enfermedad como muchos prejuicios dictan.

La definición tradicional del travestismo es la de una persona que se excita o estimula al utilizar ropas del sexo opuesto, aunque esta no sólo es una conceptualización burda sino también limitada al aspecto físico y sexual, cuando en realidad, muchas veces, estas formas de vivir replantean los preconceptos socialmente dados de la funcionalidad, atributos y conductas asignadas y/o impuestas a un determinado género.

Las diferentes formas de vivir el travestismo pueden ir desde el mero fetiche sexual (que puede practicarse públicamente o en privado), hasta la inclusión en la vida diaria de modos y conductas que combinen lo femenino y lo masculino.

Según la psicologa Georgina Burgos, citada por el sitio webconsultas.com, desde la psicología y la sexología, esta forma de vivirse como seres sexuados no es un trastorno o enfermedad mental y por consiguiente no precisa ningún tipo de tratamiento; el elegir vivir la sexualidad desde el travestismo no es una enfermedad, pero debido a la incomprensión social el proceso de aceptación por parte de familiares o amigos puede requerir la ayuda de un sexólogo o psicólogo que oriente al entorno.

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