3 de julio de 2015 - 00:00

Una noche de alto romanticismo: la Sinfónica con Alexander Panizza

El destacado pianista argentino-canadiense acompañará a la Sinfónica, dirigida por Rodolfo Saglimbeni, en el Concierto N° 1 de Tchaikovsky. La orquesta hará también la suite “Sherezade”, de Rimsky-Korsakov, inspirada en los cuentos de “Las mil y una noche

Hoy en la Nave Universitaria, en un concierto que terminará con la Suite Sinfónica “Sherezade”, inspirada en los cuentos de “Las mil y una noches”, el pianista Alexander Panizza ofrecerá su versión de uno de los monumentos musicales del romanticismo: el concierto para piano N°1 de Tchaikovsky.

Reconocido por la crítica y premiado en múltiples ocasiones, tanto en el extranjero como en el país (Premio Konex 2009), Panizza desarrolla su carrera entre América Latina, Norteamérica y Europa.

Protagonista de una amplísima discografía, que incluye la grabación íntegra de las 32 sonatas para piano de Beethoven, Panizza incluso inspiró un documental, “Solo piano”, dirigido por el rosarino Pablo Romano. Virtuoso, expresivo y versátil en su repertorio, Panizza conserva también la cuota de humildad que caracteriza a los grandes artistas.

-No es la primera vez que venís a Mendoza, ¿cómo fueron tus visitas anteriores? ¿Cómo ves al público mendocino?

-Tuve la suerte de venir muchas veces a Mendoza. Es una ciudad que me gusta mucho y, a través de mi colaboración con ambas orquestas, he conocido a muchas personas a las que les tengo un gran aprecio y que me gusta volver a ver. El concierto de Tchaikovsky de hoy será la novena obra para piano y orquesta que habré tocado aquí. En todos los otros conciertos, felizmente siempre me he encontrado con un público cálido y entusiasta.

-Si hay algo que caracteriza a todo músico es la disciplina. ¿Cómo es un día en tu vida? ¿Cuántas horas le dedicás al estudio?

-Cuando uno toca, suponiendo que tiene resuelto el dominio del instrumento, lo que más transmite es su personalidad. Entonces se podría decir que todo lo que uno hace en su día aporta a sus versiones artísticas.

Sin dudas que el instrumento en sí ocupa una parte importante de mi tiempo (tal vez no tanto como en otras épocas), pero también me gusta dedicarle energías a otras cosas que directa o indirectamente se podrían considerar estudio, ya que influyen mucho en mis interpretaciones.

Pueden ser cosas "materiales", como estudiar armonía, contrapunto, improvisación, cosas más filosóficas como la epistemología o los cuestionamientos hacia la interpretación en sí, y temas que aparentan no tener nada que ver pero que sin embargo importan. Mi día se reparte entre estas actividades, además de una clase de tenis semanal.

-¿Ser un pianista reconocido es sinónimo de vida nómade?

-Cada camino es distinto y cada uno arma su vida priorizando algunas cosas y sacrificando otras. Yo hace tiempo que tengo claro que la vida de nómada no me interesa mucho y me encanta disponer de tiempo para estudiar, pensar y estar con mi familia. Entonces intento encontrar un equilibrio que me resulte placentero y no busco llenarme el calendario con cien conciertos al año. Eso no es para mí.

-¿Cómo es esto de visitar cada lugar y relacionarse constantemente con orquestas y directores nuevos?

-Siempre hay una cuota de ansiedad la primera vez que uno conoce a una orquesta o a un director. Parte es, sin dudas, la vanidad que nos hace “querer gustar”. Pero también es ver si hay buena química entre los tres. Cuando esto sucede, la experiencia es maravillosa. Pero no siempre sucede. En esos casos, yo trato de ser lo más profesional posible e intento evitar cualquier conflicto siendo flexible.

-¿Qué podés decirnos del concierto de esta noche?

El Concierto N°1° de Tchaikovsky es tal vez el arquetipo del concierto romántico. A mí me encanta tocarlo. Considero que es una obra hermosa, adorada por el público y de gran impacto. La primera vez que toqué esta obra fue hace 17 años y me ha acompañado siempre.

Cuando lo toco, intento pensarlo como una obra concertante y no una especie de lucha de piano versus orquesta. También busco evitar lo melodramático, prefiriendo un enfoque "más ruso y menos Hollywood", por decirlo de alguna manera.

El pianista agrega que tiene muy buenas expectativas para el concierto de hoy. “La orquesta ya la conozco y me encanta tocar con ellos, al maestro Saglimbeni lo conocí el miércoles en el primer ensayo y es un placer colaborar con él. La sala también la conocí y me parece hermosa, con una acústica excelente”.

¿Cómo sigue su agenda? La semana que viene tocará en el Centro Cultural Néstor Kirchner, en un recital que incluye obras de los compositores argentinos Carlos Guastavino y Alberto Ginastera.

Sherezade: personaje inspirador

“Las mil y una noches”, la novela exitosa de la televisión argentina, es un ejemplo tardío de las incontables manifestaciones artísticas que se inspiraron en la clásica recopilación de relatos árabes. Hoy los mendocinos tienen la oportunidad no solo de escuchar la suite “Sherezade”, sino que pueden acercarse a la mítica figura también desde el teatro.

A las 21.30 se presenta “Los secretos de Sherezade”, un unipersonal dirigido por Gabriela Psenda y protagonizado por Florencia Durante. La actriz narra tres cuentos del clásico literario, llevando a los espectadores en una aventura a través de las palabras, que recorren las emociones más diversas y universales.

La obra, que también cuenta con la musicalización del mendocino Quique Öesch, se podrá ver esta noche en el teatro El Taller, ubicado en calle Granaderos 1964 de Ciudad.

Ficha

Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo.
Dirección:
Rodolfo Saglimbeni.
Solista: Alexander Panizza.
Programa: Concierto para piano N°1 (Tchaikovsky) y Suite Sinfónica "Sherezade" (Rimsky-Korsakov).
Día y hora: hoy, a las 20.30.
Lugar: Nave Universitaria (España y Maza). 
Entradas: Platea general $70, platea alta y palcos $50.

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