Pasó el Mundial y los mendocinos no tuvimos tiempo para la abstinencia deportiva. Muy por el contrario, estamos frente a una semana que quedará en la historia. Una nueva edición del Santo Patrono Santiago de turf, la vuelta del Superclásico provincial con la expectativa que ello siempre genera y más ahora que tanto Gimnasia como Independiente militarán en la misma categoría y la inauguración (apertura le gusta llamarlo al gobierno) del estadio cubierto de la Villa Deportiva con un partido de futsal internacional (justo reconocimiento a una actividad que no para de crecer) hacen que los amantes del deporte estemos de parabienes.
Sin dudas que toda la atención se la lleva el estadio, porque Mendoza esperó un recinto así por más de veinte años. Desde que el estadio Pacífico dejó de ser el lugar ideal para los grandes eventos, todo se redujo a lugares con muy poca capacidad como la Federación Mendocina de Box o el estadio Vicente Polimeni.
El anuncio del gran coliseo del deporte llegó con la campaña del 2007. Fue un proyecto de los radicales e iba a estar alojado en Guaymallén, pero las elecciones decidieron cambiar el color político de turno y entonces el predio se transformó en el espacio cultural Le Parc.
El deporte debió seguir esperando. Nacieron como alternativas el Arena Maipú, donde se realizó algún que otro festival de box y hasta se presentó Juan Martín del Potro, pero la distancia con la ciudad hizo que el público mendocino (con nuestra habitual comodidad) le fuera dando la espalda.
Lo mismo pasó con los hermosos polideportivos que se edificaron en la zona Este. La Posta del Retamo de Junín y el Torito Rodríguez de San Martín también fueron alternativas para los certámenes nacionales que se realizaron en la provincia: la Final Four de la Liga Nacional de Basquetbol o la Liga Mundial de Voleibol.
El público siguió sin acompañar masivamente y, en tanto, surgió la posibilidad de construir la Villa Deportiva y este mega estadio al que estábamos esperando y, lo más importante, necesitando. Prometido para diciembre de 2015, antes de que se terminara la gestión de Paco Pérez y anunciado para 12.000 personas, hubo cientos de situaciones que llevaron a que se hiciera esperar.
Por ejemplo, en el proyecto original nunca se tuvo en cuenta la iluminación en las afueras, se había planeado una pileta de natación que impedía el acceso al estadio y que hubiera encarecido, aún más, el mantenimiento que rondará los 20 millones de pesos anuales. Este punto hizo dudar de su apertura. Tampoco tendrá calefacción, algo que quedó para una nueva etapa por el costo que asciende a 60 millones.
Cuando asumió Cornejo, estaba ejecutada el 50% de las obras. Se concluyó que la capacidad debía reducirse porque sino la gente iba a tener que estar casi parada y cómo suele ocurrir con las obras del Estado, el costo pasó de 300 millones a más de mil millones.
Finalmente 8.400 personas podrán ubicarse en las tribunas y los deportistas tendrán instalaciones de primer nivel. Allí funcionará también el Instituto de Educación Física, el que en la actualidad ocupa parte de las instalaciones del Club Petroleros (ex YPF).
El estadio se une a la cancha de hockey sobre césped de nivel internacional que desde hace unos años se viene utilizando, la pista de atletismo de tartán que la pone entre las mejores del país y obviamente el velódromo que es un orgullo para toda nuestra región.
A esto podemos sumarle que Gimnasia también dio apertura hace diez días a su predio deportivo, el que se encuentra en la zona del Aeropuerto y que San Martín anunció que realizará una concentración para darle alojamiento a sus deportistas, el deporte local da muestras de sus ganas de crecer. Y Maipú sigue sumando actividades e inauguró un playón en su predio de calle Vergara.
Con el nuevo Estadio la deuda con el deporte quedará saldada. Es ahora el deporte quien tienen la pelota.