Las esperanzas de un rápido retorno a la política del ex presidente francés Nicolas Sarkozy se vieron seriamente comprometidas a raíz de su imputación por el cargo de corrupción activa, en momentos en que pesa sobre él la amenaza de otros casos judiciales.
Los rumores sobre la voluntad de Sarkozy de retornar a la política y de recuperar la jefatura del partido conservador UMP, en la perspectiva de la elección presidencial de 2017, arreciaban últimamente en Francia.
Y, pese a su derrota ante el socialista François Hollande en 2012, el ex presidente, de 59 años de edad, seguía estando convencido de poder regresar al tablero político para “salvar” al país. En la misma causa, fueron inculpadas otras dos personas: el abogado de Sarkozy, Thierry Herzog, y un magistrado del tribunal de casación, Gilbert Azibert.
El presidente francés François Hollande recordó los principios de “independencia de la justicia” y de “presunción de inocencia”, aludiendo a la inculpación de su predecesor, indicó el portavoz del gobierno, Stéphane Le Foll.
Por su parte, el primer ministro Manuel Valls declaró que la “situación es grave, los hechos son graves”, “pero, como jefe del gobierno, yo debo atenerme al respeto de los principios” de independencia y de presunción de inocencia.
Algunos partidarios de Sarkozy denunciaron un “encarnizamiento” judicial “totalmente desproporcionado” respecto a Sarkozy, pero las principales figuras de la derecha se mostraron prudentes.
El ex primer ministro Alain Juppé, también posible candidato a la presidencia en 2017, describió en su cuenta de Twitter que desea que la inocencia de Nicolas Sarkozy sea demostrada por la Justicia.
Los jueces de instrucción investigan si el ex presidente trató de obtener de Azibert informaciones cubiertas por el secreto de instrucción sobre una decisión de la Justicia que lo concernía, a cambio de una promesa de intervención para que el magistrado obtuviera un cargo prestigioso en Mónaco.
Este caso tiene su origen en la puesta bajo escucha del ex presidente en setiembre de 2013, en el marco de una investigación sobre las acusaciones de una financiación por parte de la Libia de Muamar Kadafi de su campaña para la presidencial de 2007, al cabo de la cual fue elegido jefe de Estado.
A raíz de la misma investigación, varios de sus allegados fueron puestos también bajo escucha: los ex ministros Claude Guéant y Brice Hortefeux y el ex jefe de la policía nacional Michel Gaudin.
Los obstáculos judiciales se multiplican, como otros tantos escollos, en el camino del regreso a la política de Sarkozy. En un año. perdió quince puntos en las encuestas de los franceses de derecha sobre el político que prefieren como candidato a la presidencia, pasando de 66% a 50%.