Ucrania acusó ayer a Rusia del derribo de un avión militar ucraniano en la región separatista de Lugansk, donde poco antes el ejército había logrado desbloquear el aeropuerto de la capital de la región.
Ucrania acusó ayer a Rusia del derribo de un avión militar ucraniano en la región separatista de Lugansk, donde poco antes el ejército había logrado desbloquear el aeropuerto de la capital de la región.
A causa del “agravamiento” de las situación en el este de Ucrania, donde Kiev lanzó una operación militar contra los separatistas prorrusos, Moscú invitó el lunes a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) a que envíe observadores a la frontera entre Rusia y Ucrania.
La presidencia ucraniana señaló en un comunicado que un potente misil “lanzado probablemente desde el territorio ruso” derribó el avión de transporte militar, ya que la altura a la que volaba la aeronave (6.500 metros) impedía que misiles tierra-aire portátiles la alcanzaran.
La tripulación del avión ucraniano estableció contacto con el Estado Mayor ucraniano, precisó Kiev, que confirma así indirectamente las declaraciones de una fuente rebelde, quien indicó el avistamiento de paracaidistas en el cielo tras la caída del avión An 26 en la región de Lugansk.
Las tropas ucranianas lanzaron una operación de búsqueda de la tripulación del avión derribado.
Según el servicio de prensa de la presidencia, ayer proseguían los combates en los pueblos de Mettalist (al norte), Olexandrivka (al oeste), Gueorguiivka y Raskoshna (suroeste), así como en el aeropuerto (sur), lo que demuestra que las fuerzas de Kiev están rodeando Lugansk.
El ayuntamiento de Lugansk precisó este lunes que en las últimas 24 horas murieron tres civiles y otros 14 resultaron heridos por los disparos.
Lugansk, una ciudad industrial de 425.000 habitantes, es junto con Donetsk la capital de una de las dos "repúblicas populares" autoproclamadas por los separatistas en reacción al ascenso en Kiev de un poder prooccidental el pasado febrero.
Mientras tanto, la búsqueda de una solución política parece en punto muerto. En su encuentro el domingo en Río de Janeiro, al margen de la final del Mundial de Fútbol, el presidente ruso, Vladimir Putin, y la canciller alemana, Angela Merkel, se limitaron a repetir que es necesario entablar “conversaciones directas lo antes posible” entre Kiev y los separatistas, para posibilitar un alto el fuego bilateral.