Los dirigentes de Turquía y Grecia se reunieron este martes en Esmirna con el objetivo de empezar a concretar las propuestas de Ankara para solucionar la crisis de los migrantes, las cuales deberían "cambiar la situación" pero ya han sido criticadas.
En la costa del mar Egeo, desde donde siguen saliendo a diario cientos de candidatos al exilio en la Unión Europea (UE), la crisis de los migrantes fue el principal tema de conversación entre el primer ministro turco Ahmet Davutoglu y su homólogo griego Alexis Tsipras.
“En las decisiones que fueron tomadas ayer, la cooperación entre Turquía y Grecia es vital”, subrayó Davutoglu ante la prensa.
“Estamos dando forma a esta cooperación de manera tal que, en las semanas y meses por venir, el Egeo no sea más un mar de tristeza y desesperanza, donde inocentes pierden la vida”, añadió.
Tras duras negociaciones, los 28 líderes de la Unión Europea (UE) se dieron diez días para hallar un acuerdo con Turquía, con el fin de frenar el flujo migratorio, luego de una sorpresiva propuesta de Ankara de readmitir a los migrantes que llegan a Europa cruzando el Egeo.
Turquía ya acoge a 2,7 millones de refugiados sirios y por su territorio pasan la mayoría de los migrantes que intentan llegar a la UE cruzando el Egeo.
Ankara propuso un “canje” de refugiados: Turquía readmitiría a los refugiados sirios llegados a la UE ilegalmente y los europeos admitirían a su vez, por vías legales y seguras, la misma cantidad de refugiados sirios protegidos en Turquía.
En lo que va del año, 120.000 personas llegaron a las costas griegas cruzando el Egeo. En 2015 fueron más de 850.000, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Este "cambio en la situación", según la expresión utilizada por Davutoglu, así como por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y la canciller alemana Angela Merkel, procura desalentar la migración ilegal a Europa.
"Los días de la migración irregular a Europa terminaron", dijo Tusk, en conferencia de prensa al término de la cumbre europea del lunes.
No obstante, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, se declaró este martes “profundamente preocupado por cualquier arreglo que implique el retorno indiscriminado de gente de un país a otro, que no detalle las garantías de protección de los refugiados en virtud del derecho internacional”.
Ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Grandi enumeró tres condiciones previas para que puedan considerarse conformes al derecho internacional los regresos de los solicitantes de asilo hacia “un tercer país”.
Migrantes iraquíes regresan desencantados
Surkaw Omar y Rebien Abdullah dejaron sus trabajos y gastaron todos sus ahorros para emigrar a Europa, pero lo único que encontraron fue campamentos de refugiados atestados, hambre y un clima helado. De vuelta en sus comunidades del norte de Irak, dicen que su búsqueda de una vida mejor resultó un desastre.
Muchos de los cientos de miles de personas que parten hacia Europa no tienen otra alternativa que encarar esos desafíos porque son refugiados procedentes de lugares azotados por guerras, donde sus vidas corren peligro. Pero Omar y Abdullah son oriundos de la región curda del norte de Irak, adonde no ha llegado la ofensiva de la organización Estado Islámico.
Gastaron unos 8.000 dólares en su viaje, la mayor parte de los cuales fueron para traficantes, y terminaron en campamentos para personas que buscan asilo en Alemania y Suecia.