Muchas veces oímos la utilización de los vocablos ‘destrato’ y ‘destratar’ y nos preguntamos si están bien usados y si son equivalentes a ‘maltrato’ y ‘maltratar’, respectivamente.
Muchas veces oímos la utilización de los vocablos ‘destrato’ y ‘destratar’ y nos preguntamos si están bien usados y si son equivalentes a ‘maltrato’ y ‘maltratar’, respectivamente.
Si acudimos a los diccionarios académicos, corroboramos que nuestra duda tiene fundamento: ni el sustantivo ‘destrato’ ni el verbo ‘destratar’ aparecen consignados en las páginas de la Real Academia, pero sí, en cambio, el significado de estos términos es motivo de varias consultas y de diferentes respuestas en la red. Efectivamente, la Fundéu nos dice acerca de ‘destrato’ que es un trato desconsiderado y lo da como equivalente a ‘maltrato’; por ende, el verbo ‘destratar’ tomará el valor de “tratar desconsideradamente”.
En cambio, sí aparece definido en el diccionario de la Real Academia el sustantivo ‘maltrato’, como “acción y efecto de maltratar”, siendo este verbo, de carácter transitivo, el que se usa para indicar “tratar mal a alguien de palabra u obra”. Lo que nos sorprende es que, para el plural, no es lo mismo decir ‘maltratos’ que usar la expresión ‘malos tratos’. En efecto, el plural de ‘maltrato’ debe ser ‘maltratos’ y, con ello, estamos diciendo que alguien ha soportado golpes, vejámenes, insultos o que ha sido desatendido o menoscabado en su integridad física o moral, en más de una ocasión.
Debemos observar que, en singular, se ha formado una sola palabra con el adjetivo ‘malo’ apocopado y el sustantivo ‘trato’; al pluralizar, se debe agregar la marca de plural al sustantivo, que se encuentra al final del vocablo. Será, entonces, correcto, decir “Se detectaron permanentes maltratos a los hijos de la familia”.
Pero si escribimos los dos términos en forma separada, ‘mal trato’, podemos aludir con ‘trato’ tanto al tratamiento dado a una persona, animal o cosa, como también a un acuerdo o convenio expreso al que llegan dos personas o entes. Por ejemplo: “Ese pacto entre las provincias fue un mal trato para las generaciones futuras” y “Me sorprendió, en esa ocasión, el mal trato que les dio a los periodistas”. En los dos casos, se formará el plural para el adjetivo y para el sustantivo: “Todavía estamos pagando las consecuencias de los malos tratos suscriptos en el pasado”.
El Panhispánico nos da la recomendación de usar preferentemente ‘maltratos’, en lugar de ‘malos tratos’ cuando tengamos que referirnos a la acción y efectos de maltratar.
También es necesario ver, en relación con el verbo ‘maltratar’, la diferencia que existe entre su participio ‘maltratado’ y las formas separadas ‘mal tratado’: “Un niño maltratado será, luego, un adulto con problemas” (Un niño que ha recibido maltrato, esto es, agresiones físicas o verbales, será un adulto con problemas) frente a “Tu problema gástrico ha sido mal tratado por el especialista” (Tu problema gástrico ha sido tratado de modo erróneo por el especialista).
En los últimos días y en diversos medios de comunicación escrita, se han ponderado los esfuerzos del gobierno por salir adelante en poco tiempo y, entonces, se habla de una lucha en contra del tiempo.
Para ello, aparece muchas veces el término ‘contrarreloj’: ¿se debe escribir así o es preferible ‘contra reloj’? Veamos qué nos dicen las diferentes fuentes consultadas: la última edición del diccionario académico nos dice que ‘contrarreloj’, usado como sustantivo femenino, alude a un tipo de carrera ciclística, en que los participantes salen de uno en uno, a intervalos regulares, y se clasifican según el tiempo invertido por cada uno para llegar a la meta.
Al ciclista que se dedica a este tipo de carrera se lo llama ‘contrarrelojista’. Indica, en cambio, que se usan dos palabras, ‘contra reloj’, para indicar “con mucha prisa o urgencia por disponer de un plazo de tiempo muy corto”.
Un criterio similar nos da el Instituto Cervantes, en su obra “Las 500 dudas más frecuentes del español”, cuando dice que la ‘contrarreloj’ es el nombre de una prueba cronometrada, mientras que ‘contra reloj’ y ‘a contra reloj’ son expresiones, con valor adverbial, que equivalen a la locución “a toda prisa” y “contra el reloj”. Da como ejemplos: “El corredor suizo ganó la contrarreloj” y “Las negociaciones se han desarrollado contra reloj”.
Más explícito y claro es el Panhispánico de dudas, que nos dice lo que es correcto, lo que es admitido y lo que es incorrecto; en primer lugar, nos presenta ‘contrarreloj’ como adjetivo, referido a una carrera o a una prueba ciclista, en la cual los participantes se clasifican según el tiempo que emplean a llegar a la meta; usada con este valor adjetivo, la palabra es invariable en plural: “La carrera comenzó con una prueba contrarreloj” y “Sé de ciclistas a los que les sucedió otro tanto, sobre todo en pruebas contrarreloj”.
También señala que puede usarse como sustantivo femenino, ‘la contrarreloj’; en este caso, a diferencia de lo que ocurría con el uso del término como adjetivo, sí tiene plural y es ‘contrarrelojes’: “Las contrarrelojes se desarrollaron normalmente”. Agrega el Panhispánico que, cuando tiene este valor significativo, puede verse la escritura en dos vocablos, pero advierte que este uso no es recomendable.
Resulta muy clara la explicación que detalla este diccionario respecto a la escritura de la locución adverbial ‘contra reloj’, de la cual dice que SIEMPRE debe ser escrita en dos palabras: “El Gobierno trabaja contra reloj”. Prescribe que no debe usarse la locución *’a contra reloj’; autoriza, en cambio, su uso metafórico, con el significado de “con suma urgencia o con un plazo de tiempo perentorio”: “Los cancilleres trabajaban contra reloj para tratar de alcanzar un acuerdo antes del mediodía”.
Además, autoriza el uso de la locución adjetiva y adverbial ‘contra el reloj’, con los mismos sentidos señalados: “La búsqueda contra el reloj de los prófugos nos mantenía en vilo” y “Estamos trabajando contra el reloj para terminar el cuadernillo de ejercicios”.