5 de agosto de 2019 - 00:00

Trabajo y corazón - Por Leandro Aguilera

Los deportistas de elite son un ejemplo de conducta, trabajo y sacrificio. Para llegar al nivel que les permite competir de igual a igual con la elite de cada disciplina, se necesita mucha perseverancia. Durante muchos años de su adolescencia y gran parte de su juventud, deben sumar miles de horas de trabajo para perfeccionar el don que tienen y desarrollan desde niños. Todos comienzan de manera amateur y a medida que van pasando los años se van dedicando ciento por ciento para tener como estilo de vida, de manera profesional, el deporte.

Tienen una vida muy sacrificada y se privan de muchas vivencias por hacer lo que más les gusta. Entre los entrenamientos, pretemporadas y las temporadas formales, su día a día es siempre para mejorar.

En los juegos Panamericanos vimos muchos de los representantes de nuestro país emocionarse por conseguir un triunfo, una marca o colgarse una medalla de bronce, plata u oro. También vimos frustraciones de deportistas que estuvieron en competencia pero no lograron el objetivo planteado cuando comenzó el año. Vimos deportes individuales y colectivos, todos los que son parte de los Panamericanos con la ilusión de llegar a los Juegos Olímpicos.

El roce internacional mejora y permite saber donde se encuentran parados. En cada una de las actividades que vimos, observamos que los deportistas dejaron todo y se brindaron para lograr el podio. La Argentina del trabajo esta resumida en este evento que reúne a los mejores de cada país en varias especialidades o a los que podrían serlo en un futuro cercano. En algunos casos, son varios, tienen que realizar otras actividades laborales para poder afrontar los gastos, entonces es eso lo que uno valora aun más todo los que hacen porque se dedican para hacer lo que aman.

Queda la última semana. Se viene la definición y la Argentina sigue cosechado medallas.

Se terminan los Panamericanos, que son la antesala, de Tokio –sede de los próximos juegos olímpicos-. Mientras nos deleitamos con la transmisión y aprendemos, en muchas ocasiones, a saber más de los deportistas que menos prensa tienen. Se merecen más atención y que ese sacrificio se vea reflejado en poder continuar con el sueño que van teniendo temporada tras temporada.

A su vez también están aquellos que son ya una figura mundial y se comprometen con el grupo como si fuesen uno más. Es admirable verlo a Scola o a Campazzo en la selección de Hernández que cuando tuvo que hablarles a sus jugadores para que reaccionen, lo hizo con un ejemplo simple y contundente como “para motivarse quieren jugar siempre un mundial”.  Esas palabras son como las de un padre a sus hijos. Y claro, los basquetbolista después de México, barrieron a Estados Unidos –no jugaron sus máximas figuras- pero es la potencia del basquetbol.  A veces es bueno remarcar estas situaciones porque si lo trasladamos a nuestras vidas, es algo que debemos tener muy presente para que no falte motivación en nuestro que hacer diario.

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